La muerte de un jinete durante un accidente ocurrido el martes en el hipódromo V Centenario ha dado lugar a denuncias sobre deficiencias en las instalaciones. Miguel Sánchez, de 21 años de edad, no pudo ser socorrido a tiempo debido, según versiones, a las deplorables condiciones del escenario, la falta de ambulancia y de personal médico y paramédico calificado. Cuesta aceptar que en una actividad de tanta adrenalina y riesgos no se cuenten con lo que pueden ser los servicios de primeros auxilios.
Y tal parece que los denunciantes no están muy lejos de la verdad, de tomarse en cuenta que el jinete fue auxiliado unos 15 minutos después de la tragedia, y trasladado a un centro médico en la cama de una camioneta. El suceso no es sólo para que se lamente, sino para que se investigue con garantías de establecer las debidas responsabilidades. Pero también para que la Comisión Hípica Nacional o la entidad correspondiente tomen las medidas requeridas para asistir a las víctimas de accidentes. Sin caer en dramatismo, es posible que con asistencia médica a tiempo el joven jinete pudiera haber salvado la vida.
