Opinión Carta de los Lectores

Combatir la miseria

Combatir la miseria

Es imposible saber cuántos dominicanos viven en la exclusión. Son los olvidados de siempre, y los recordados en las elecciones de cada cuatro años. Al pobre se le compra y se le alquila el voto, en una fiesta que no es suya.

Más bien los marginados asisten a su entierro. Venden una parte de su miseria por un pequeño puñito de pesos, pero empantanan su porvenir.

El clientelismo partidista los sumerge en la mayor de las miserias. Sacian su hambre por un día, para luego seguir un duro peregrinar donde no le importan a nadie.

Los programas sociales son la única forma de que puedan comer, mientras esperan las navidades con la entrega de las funditas. La falta de orientación política y la desesperación, conlleva a estas torpezas.
A simple vista y en el acto, la única medida que puede cambiar esta situación es el paternalismo. Los programas sociales, la comida gratis, los subsidios. Se tragan parte del presupuesto, pero es una necesidad mantenerlos a flote.

El gobierno tiene que continuar los programas sociales, y ampliarlos si es posible. Es una forma de garantizar la comida a los dominicanos de a pie y de soletas. Lo malo es cuando la ayuda se transforma en intercambio de hambre por votos.

Lejanas las elecciones, pero cercanas las primarias, se debe pensar siempre en asistir a los que no tienen nada, tratándolos con la mayor equidad y respeto. Vivimos en un país de grandes desigualdades sociales.
Pero al mismo tiempo es tierra precisa para dar el salto social individual, y el principal camino es por la política. De estar en andrajos es posible que con una garrocha social, el aventurero se enquiste en una capa superior, olvidando sus raíces de barrio marginado.

Los cuadros de miseria se tienen que enfrentar y hacerlos desaparecer, teniendo por delante una sociedad más justa y equitativa. Nadie podrá desterrar la miseria sin un reparto equitativo de riquezas. Que se instaure el capitalismo de rostro humano y de mano suave.

Hay que ampliar las coberturas de la educación dominicana, para que llegue a la marginalidad y permita sacar de la miseria a miles de personas. Los cursos elementales para enseñar a leer y escribir son de vital importancia. Hay que alfabetizar a la población, para que pueda progresar.

Se deben establecer los programas de alfabetización de adultos. Para los próximos años la consigna debe ser reducir los bolsones de miseria, en una sociedad que quiere dar el salto al desarrollo.

Por: Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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