Entre augurios, estrenos y esperanzas, una reflexión obligada para llamar la atención de quienes tienen en sus manos la posibilidad de cambios en acciones y políticas y siguen sin entender que la Violencia Basada en el Género Contra las Mujeres, trata de crímenes tan graves como los de la violencia delincuencial y la inseguridad ciudadana.
Mientras no se sepa que las mujeres somos la mitad y no un sector minoritario, hacedores y hacedoras de política seguirán dando palos a ciegas. Y nosotras, muriendo en el marco de una degradación social general que da lástima.
De la 114 Asamblea de la Unión Interparlamentaria Mundial, realizada en Nairobi en 2006, ya hace bastante tiempo, rescatamos el plan de políticas a aplicar para enfrentar la violencia contra las mujeres en todas las áreas, eficaces en algunos países que las adoptaron.
Nos referimos a seis prioridades básicas que un Estado debe desarrollar para obtener resultados positivos en la lucha contra la Violencia Basada en el Género, partiendo de un presupuesto adecuado en disposición. Si las revisamos en nuestro país, podemos sacar algunas conclusiones:
1. Adoptar leyes que funcionen: hay evaluaciones del marco jurídico nacional para esta violencia desde espacios intersectoriales, y solo hay que aplicar resultados.
2. Asegurar la aplicación efectiva de las leyes: la Ley 24-97 no es suficiente para resolver el fenómeno, y la propuesta de una ley Orgánica completa, que no debe ser recortada ni manipulada, está en el Congreso donde «descansa».
3. Educar y sensibilizar: no hemos logrado desde el sistema formal e informal de educación un cambio de actitud en la interlocución social y se mantiene poca conciencia de lo relacionado con los derechos de las mujeres y las acciones positivas.
4. Crear alianzas: en nuestro país, hay experiencias de trabajo coordinado entre sectores e instituciones que han funcionado con dificultad por la resistencia relacionada con la poca institucionalización de parte de los sectores de poder, sobre todo, pero que podrían servir de ejemplos.
5. Demostrar una firme voluntad política: el Estado dominicano no se ha comprometido firmemente aún con las dominicanas. La violencia contra la mujer es cuestión de fuerte voluntad política a partir de considerarla prioridad nacional y el Estado no entiende el fenómeno.
6. Establecer un marco institucional sólido: necesario junto a organismos nacionales con capacidad y poder para actuar y que no tenemos en R. Dominicana donde, aparte de la Justicia, no hay concurso de otras instituciones, ni de salud ni de educación.
¡Solo un repaso a la luz de nuestra realidad para empezar el año 2018!

