El director del CEI-RD (Centro de Exportación e Importación de República Dominicana) anunció que conjuntamente con el Ministerio de Industria y Comercio y Mipymes se procura un acercamiento con Haití para formalizar el intercambio comercial entre los dos países. Esta es la enésima vez que se plantea la necesidad de un acuerdo entre Estado, productores y comerciantes de ambas naciones para viabilizar transacciones cuya relevancia de tanto repetirse se ha convertido en un clisé.
A pesar de los fracasos que han significado sabrá Dios cuántos convenios bilaterales no deja de ser importante que este país, que tiene en Haití su segundo socio comercial con exportaciones anuales que superan los 1000 millones de dólares, se esfuerce en la formalización de sus relaciones con la vecina nación. Esas trabas que han potenciado el intercambio informal tienen que derribarse en beneficio tanto de productores como de consumidores.
En el nuevo intento que se ha anunciado se tiene que tener muy presente que cualquier compromiso tiene que ser sobre la base de reglas claras. La experiencia indica que si no es así se está ante los mismos conflictos que han pulverizado o convertido en agua de borrajas los acuerdos comerciales que se han rubricado en los últimos tiempos. Los dominicanos suelen alegarse de que los haitianos no cumplen los tratados, pero las autoridades vecinas suelen argumentar lo mismo cada vez que aflora un conflicto, en ocasiones incluso teñido de violencia.
Están más que demostrado los beneficios, por distintas razones, de un intercambio comercial regulado entre Haití y República Dominicana.
Los mismos mercados bilaterales que se celebran en Dajabón, Pedernales y Elías Piña son un ejemplo de la trascendencia del intercambio comercial entre dos vecinos que no tienen más opción que buscar la manera de entenderse.
Con las gestiones para formalizar el comercio en la isla, el CEI-RD podría dar un gran paso de alcanzar un acuerdo con reglas bien definidas, pero de envolver en las negociaciones a todos los sectores nacionales.
Como indicó la integración, en cualquier convenio de sectores productivos de Haití le daría mucho más fuerza. Mientras más poderoso sea el eje, mayores serían las posibilidades de que el compromiso no corra la suerte de muchos otros que al parecer solo se han limitado a consumo mediático, toda vez que han terminado engavetados.
Será siempre saludable que República Dominicana explore nuevos mercados para sus productos, pero teniendo al lado, a tiro de piedra, debe, por todas las ventajas que implica, aprovecharlo al máximo. La formalización del comercio de Haití que se ha anunciado tiene tanta importancia para la producción y el comercio, que deberían desplegarse los mayores esfuerzos posibles, sin reparar en obstáculos, para que se convierta en realidad.

