Editorial Opinión

Comido por lo servido

Comido por lo servido

Aun al fragor de la espiral inflacionaria atribuida principalmente a una crisis global causada por la guerra entre Rusia y Ucrania, la economía dominicana no debería asumir el principio de “lo comido por lo servido”, ni pretender cubrir goteras sobre techo que requiere ser reemplazado.

La tragedia que significó el asesinato a balazos en su despacho del ministro de Medio Ambiente, Orlando Jorge Mera, justifica un alto en el camino para que la sociedad reflexione sobre la intermitente atribulación por la delincuencia y la criminalidad, que al Gobierno corresponde afrontar.

Difíciles de afrontar, aun en una economía resiliente como la dominicana, son los efectos de la turbulencia global matizada por carestía y escasez de insumos, materias primas básicas y turbación en la cadena del comercio internacional.

Distracción o descuido obran como combustible al fuego, toda vez que para inscribirse en la lista de países airosos en el coliseo de esa crisis internacional, se requiere combatir día y noche frente a un hidra que con sus siete cabezas parece invencible.

El Gobierno aplica un subsidio semanal muy por encima de los mil millones de pesos para evitar el aumento en los precios internos de los combustibles, pero en vez de procurar transferir esos costos por vía de la fiscalidad, el Congreso se empeña en crear una nueva provincia.

La oposición centra atención en encuestas y juramentaciones, sin entender que la democracia y la gobernanza se ubican en el trayecto del huracán económico que se ha formado sobre Ucrania, por lo que lo aconsejable sería que use su dedo índice para precisar dirección e intensidad del ciclón.

Una ventisca electoral, que ya se siente en los litorales partidarios, eleva presión sobre una crisis económica que hace tiempo pronosticaron analistas y organismos multilaterales, que han advertido que el barril de petróleo subiría hasta una franja superior a los 150 dólares y que se agravaría la escasez y carestía de materias primas y que se encarecería el endeudamiento público.

Hay que insistir hasta el cansancio en llamar la atención del Gobierno, clase política y sector productivo sobre nubarrones que se ciernen en torno a la economía global y los daños que ya provocan en el traspatio nacional. Ojalá no pase nada, pero el riesgo es alto.

El Nacional

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