A menos de un mes de haber jurado como presidente de la República Antonio Guzmán Fernández promulgó una ley de amnistía que sacó de la cárcel a más de 100 presos políticos y que permitía el retorno de los exiliados.
La mayoría de los liberados eran dirigentes de organizaciones de izquierda que combatieron el gobierno de los doce años de Joaquín Balaguer.

