El ejemplo de Dedé
Aun cuando la hemos despedido, Dedé Mirabal sigue aquí, prodigando la bondad de su sonrisa y mostrando al Universo una actitud de superación por encima del deseo lógico de odio y venganza que podría asaltar a cualquier persona que pasara por lo que ella tuvo que transitar, cuando Trujillo (el mismo que mucha gente quisiera que sus métodos regresaran) dispuso el asesinato de Patria, Minerva y María Teresa.
Hay muertes nos dejan en la garganta un sabor mezclado de respeto, admiración por el ejemplo de vida ofrecido. Hayt muertes que no son tales porque sobre la partida de esta provisoria viva terrenal, proceso inexorable e inevitable, hay vida que quedan junto a nosotros por la obra realizada.
Eso ocurre con Dedé Mirabal, una mujer que supo transformar su rabia en amor y su dolor en esperanzada doctrina de enseñanza de la libertad para las nuevas generaciones.
Por diversas razones, no estuve en las exequias fúnebres ni pude dar el pésame a sus hijos y parientes cercanos, pero en mi interior he sentido una inmensa tranquilidad de solo saber que por esta vida han pasado seres que fueron capaces de cultivar el amor como alternativa a la barbarie.
Doña Dedé Mirabal simplemente era un ser humano que excedió las normas y limitaciones humanas esperables de cualquier persona lesionada con un triple asesinato de sus hermanas, mariposas indelebles que ahora vuelan en el infinito junto a la recientemente despedida.
Dedé es un ejemplo inmarcesible. Una pauta de comportamiento que permite develar la grandeza del espíritu humano por encima de pasiones y luchas.

