Cuando un país se viste de amarillo
Si un color habrá de cubrir mañana al país, ese tono es el amarillo.
Este será un lunes monocromático.
Intensamente amarillo.
Demandantemente amarillo.
Esperanzadamente amarillo.
Desde las aulas, oficinas, calles y avenidas, el tono amarillo gritara en su tono pacifico más alto: 4% del PIB para la educación.
Lo que habrá de verse es la masiva manifestación de la voz popular frente a una actitud oficial que , en este caso, debe comprender lo que, al parecer, le ha resultado incomprensible.
La sombrilla del 4% tiene mañana lunes su manifestación cívica mas amplia y contundente, luego de haberse iniciado casi timidamemente por parte de un grupo de instituciones y organizaciones vinculadas o sensibles al tema de la educación y la necesidad de que se cumpla con la ley que establece que el 4% del Producto Interno Bruto se debe destinar, mediante el Presupuesto Nacional, a la educación.
Un reclamo simple y contundente. Incluso una petición que tiene el tono sub-realista de pedir lo que esta consagrado en la Ley. Una demanda con tanta fuerza legal, social y de lógica elemental, que casi todo el mundo, excluyendo a muy pocas personas del ambiente público, han concordado en que la petición es justa, urgente, y socialmente necesaria.
Las autoridades del Poder Ejecutivo, y Legislativo actuarían con un claro sentido de justicia si reaccionan, primero admitiendo que el reclamo es justo y viable y, segundo, actuando en consecuencia.
No se trata de negociar ahora con las políticas de inversiones públicas y decir que este renglón es más importante que aquellos otros. Lo de la Educación, tal cual lo apunta la experiencia de los pueblos, es prioritario para el desarrollo.
La petición del 4% está por encima de los cálculos de la inversión en otros factores.
No se trata de imponer al gobierno una determinada política de inversión social.
Ni de aprovechar la coyuntura para sacar partido político del tema, incluso por parte de organizaciones políticas mayoritarias que cuando estuvieron en el gobierno nunca cumplieron con el 4% a la Educación, lo cual es un ejercicio de hipocresía que nadie ha resaltado debidamente.
Mañana lunes esta nación hablara en amarillo.
Con una voz cívica, masiva, unánime y fuerte.
Las organizaciones que comenzaron , casi solas, con este reclamo, deben saber que han establecido una referencia social necesaria: aquella que muestra un camino que supera métodos condenados por la historia cuando se violentizan causas sociales dignas del respaldo de toda la gente.

