Una dentista excepcional
Hace quince años conocí a una dentista llamada Bellamire Alevante. Estaba al frente de un centro odontológico que levantó junto a quien fuera su marido y padre de sus hijos, lastimeramente partido a destiempo. Ella quedó con Belliné y Neframet, ambos muy niños, a los que prodigaba entonces el amor de papá y mamá, al tiempo de asumir la responsabilidad de dirigir algo tan complejo, delicado como es un centro especializado en salud bucal.
Asistí a atenderme una emergencia por un dolor agudo en un molar derecho, y le tocó a ella atenderme. Me trató como a un viejo amigo, me relajó mediante un masaje, antes de proceder a lo que ella llama «su muelita» al punto de que cuando iba a comenzar a tratarme la pieza, el dolor había desaparecido. Me dijo que era en gran medida stress y que viviera más relajado. A partir de entonces establecimos una relación amistosa, fraternal además de la de médico-paciente.
Tiene esa singular cualidad del médico humanizado al que incluso le da apuro cobrar por sus servicios, pero que estando en una sociedad de mercado y consumo, no le queda otra
Bellamire Alevante demostró que podría enfrentar esa tarea y hacer mucho más: dio seguimiento a la fundación creada por ella y su ahora fenecido esposo, destinada a ofrecer servicios odontológicos con calidad, a sectores que normalmente no pueden acceder a las tarifas: sobre todo niños y niñas en los barrios más empobrecidos de la capital y pueblos provincianos. Ella incluso ha marchado a Haití a hacer operativos en 2012 y 2013.
Esta mujer ejemplar, tiene su Centro Odontológico Doctora Alevante (Grupo GODA), que acaba de reinaugurar en su sede de la Avenida Correa y Cidrón esquina Elvira de Mendoza en la Zona Universitaria, con una remodelación completa, nuevos equipos de tecnología de última generación en el diagnostico y tratamiento de la salud bucal. El teléfono de GODA es 809 6885131.
No sé de dónde saca energías cada día, ni a quien se encomienda, aun cuando lo imagino, pero lo que si tengo claro es que la fuerza inspiraciones que la mueve, que la lleva a ser como es, a aceptar los compromisos más arriesgados de crecimiento en un ambiente que solo conoce el lenguaje del dinero.

