El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, se defiende como gato boca arriba del cerco en que se han convertido las acusaciones para procesarlo por corrupción. Ante el acuerdo de una comisión parlamentaria para que se le retire la inmunidad, Pérez Molina ha elevado un recurso de amparo ante la Corte Constitucional.
El gobernante ha sido implicado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, una dependencia de las Naciones Unidas, en una red de corrupción aduanera conocida como “La Línea”.
Por el escándalo la vicepresidenta Roxana Baldetti fue obligada a renunciar del cargo y ahora guarda prisión. Complica más la situación de Baldetti la incautación de tres apartamentos y una cuenta de 770 mil dólares cuya procedencia no pudo justificar ante los investigadores.
El panorama de Guatemala, propiciado en gran medida por la participación de la sociedad civil, ha desplazado, y no es para menos, otros escándalos en la región.

