Opinión

Con golpes y gas pimienta…

Con golpes y gas pimienta…

Al inicio de esta semana, el bloqueo de las actividades en importantes puertos de Estados Unidos y Canadá y la convocatoria de los sindicatos franceses a manifestaciones contra los recortes en el gasto social y el aumento del inflacionario Impuesto al Valor Agregado, IVA, se convirtieron en noticias cuyo impacto no pudo ser atenuado por la manipulación de las agencias controladas por el poder imperialista.

 Cuando en septiembre del 2008, Barack Obama y Joe Biden, igual que el entonces candidato republicano,  John McCain, votaron en el Senado por el plan de la Administración Bush de inyectar 700 mil millones de dólares a la banca, quedó claro que continuaría, como en efecto ha continuado, la política de salvar los intereses del gran capital sacrificando a los sectores trabajadores.

 Obama y  Biden no han sido agentes de cambio, y, también en la dirección de los Estados europeos el conservadurismo, disfrazado o reconocido, es un sello.

 El mal llamado Partido Socialista Obrero Español, PSOE, pagó en las urnas el costo político de los ajustes económicos, pero eso no cambia la definición del también mal llamado Partido Popular, PP, una organización ultraderechista.

El voto en contra o el voto a favor, en España, como en otros países, no alcanza para despojar al sistema de la marca que no le han podido borrar el centro, la derecha o la ultraderecha: la ilegitimidad.

En España, las críticas al sistema electoral han sido incluidas entre las demandas de los grupos que protestan; en Francia, los principales líderes sindicales dicen que los ajustes traerán inflación y recesión, y, por consiguiente, aumento en el desempleo.

 Es preciso destacar que el nombre Los Indignados y el comodín Ocupa, si bien designan un movimiento que no tiene el sello de los partidos políticos o  las organizaciones sindicales conocidas, no reflejan los niveles de organización de las jornadas de protesta que se intensificaron en el primer semestre del año que finaliza.

  Aunque no exista una dirección cobijada en siglas, hay  orientación política y un  activismo  que ha integrado causas como la democratización de los sistemas electorales, la lucha contra el desalojo de  familias que carecen de dinero para pagar sus viviendas, la solidaridad con las víctimas de la  discriminación racial y de la repatriación forzada, y, por supuesto, el rechazo a la concentración del ingreso y la riqueza, que define la desigualdad social.

Es inocultable el perfil antisistema de la protesta global. Los sustentadores del poder tratan de  impedir que aumente el nivel de organización y que se haga  evidente ante las mayorías la legitimidad de la acción insurgente… Y recurren a la represión. ¡Como si los golpes y el gas pimienta pudieran detener la historia!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación