Con los reportes de más gente afectada por cólera en Elías Piña, San Juan, Santiago y Santo Domingo, el Ministerio de Salud Pública se prepara para afrontar lo que podría ser una oleada mayor de la epidemia que ha provocado la muerte en Haití de unas tres mil personas.
Aunque no se ha producido ningún deceso a causa de esa enfermedad, las autoridades están conscientes de que deben intensificar y extender el programa de prevención del cólera que ha sido efectivo.
Como medidas sanitarias de excepción, el Gobierno ha dispuesto la construcción de unas mil 500 letrinas en Bánica, Elías Piña y Dajabón y cerrado por varios días el canal de riego Los Bancos, en San Juan.
Se atribuye al ministro de Salud, Bautista Rojas Gómez, adelantar que el cólera sería un mal endémico en territorio nacional, lo que se convertiría en otra herencia fatídica del drama haitiano.
Como se trata de una epidemia que afecta básicamente asentamientos marginales, las autoridades anuncian la construcción a largo plazo de unas cien mil letrinas, lo que refleja el nivel de pobreza extrema todavía prevaleciente en amplias extensiones rurales y en zonas urbanas marginales colmadas por el flujo migratorio.
Se resalta la labor intensa y oportuna del Ministerio de Salud e instituciones afines que han detectado más de un centenar de casos de pacientes afectados de cólera, la mayoría de los cuales se incorpora a sus labores habituales tras ser tratados en hospitales públicos.
Aun así, cada día son mayores los riesgos de expansión de la enfermedad, especialmente por previsible contaminación de ríos, canales, arroyos o embalses, por lo que se requiere de una más amplia integración de la sociedad toda en la gestión de prevención.
El cordón fronterizo es y será el mayor foco de contaminación del cólera, lo que obliga a las autoridades a consolidar el cerco sanitario y migratorio a los fines de impedir que ciudadanos haitianos afectados por la enfermedad ingresen a territorio nacional.
Sin ánimo de alarmar, es menester advertir que la epidemia de cólera que abate a Haití constituye un peligro sanitario inminente para República Dominicana que debe ser afrontado con conciencia y eficiencia por toda la población.

