ROMA (AP). El titular de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura manifestó el miércoles su pesar de que una reunión cumbre para combatir el hambre no hubiese logrado promesas concretas de financiación.
Los detractores se quejaron de que el encuentro sólo arrojó migajas a los 1.000 millones de personas en el mundo que no tienen alimento suficiente.
La convocatoria de tres días en la sede de la FAO en Roma terminó con pocos resultados en la elaboración de una estrategia para ayudar a los agricultores de países pobres a producir lo suficiente como para alimentar a su pueblo.
La cumbre fue calificada de fracaso el mismo lunes cuando los delegados de 192 países rechazaron exhortaciones de la ONU para comprometerse a aportar 44.000 millones de dólares anuales en asistencia para el desarrollo agrícola.
Al cierre de la reunión, la agencia internacional de ayuda Oxfam la calificó de esfuerzo tibio que no hizo sino dar migajas a los hambrientos del mundo, que se calcula son uno de cada seis habitantes del planeta.
Jacques Diouf, el director general de la FAO, dijo en su discurso de clausura que las naciones habían dado pasos importantes al comprometerse en la declaración final a aumentar su ayuda a la agricultura. Pero, desgraciadamente, noto que esta declaración no contiene ningún objetivo cuantificable ni ningún plazo preciso, agregó Diouf.
La ONU había esperado que la cumbre se comprometiera a erradicar el hambre para el 2025. Aparte del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que presidió la sesión inaugural, no asistió ningún otro líder del Grupo de los Ocho (países industrializados).
El Programa Mundial de Alimentos necesitará 1.000 millones de dólares para suministrar ayuda alimenticia en los próximos seis meses en la región que incluye Etiopía, Somalia y otros países. Más de la mitad de esos hambrientos están en Etiopía, incluso de 4 a 5 millones de niños menores de cinco años.
