SANTO DOMINGO.- Un raso del Ejército acusado de herir de varios balazos a un teniente de la Policía para atracarlo, cuando el oficial se encontraba compartiendo con su novia en el Parque Eugenio María de Hostos, fue condenado ayer a 20 años de prisión.
Con el voto disidente de la presidenta del Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional fue condenado el raso del Ejército, Elvin Jiménez Beltré, acusado de tentativa de robo agravado contra el teniente de la Policía, Pablo Enrique del Villar de la Cruz.
La noche del 14 de agosto del pasado año, Beltré se presentó en una motocicleta donde se encontraba conversando con su novia el teniente de la Policía y lo encañonó diciéndole que si tenía un arma que la tirara al suelo, porque de lo contrario lo mataría, pero Del Villar de la Cruz no se dejó amedrentar y sacó su pisto y se entró a tiro contra el atracador.
Luego del hecho, del que los dos agentes resultaron heridos, Jiménez Beltré, abordó una motocicleta que lo esperaba y se dirigió al Hospital Darío Contreras, pero al sentirse que se estaba desangrando dijo que él era militar y que lo llevaran al Hospital Central, donde fue curado y arrestado.
Según el Ministerio Público, representado por la fiscal Fadulia Rosa, quien había solicitado al tribunal 20 años contra el imputado, narró que Beltré se había acercado a la pareja fingiendo que hablaba por un celular y en un descuido encañonó a Del Villar de la Cruz, lo que provocó que el policía repeliera la acción.
“Cuidado este es un atraco si está armado está muerto”, fueron las palabras del agente militar cuando trató de atracar al teniente.
Cuando los agentes de homicidio le preguntaron que como fue el hecho, el imputado falseó la realidad diciendo que fue herido por unos atracadores cuando se encontraba visitando la novia en Villa Marías unos delincuentes lo atracaron y cuando los agentes investigaron se dieron cuenta de que estaba mintiendo.
El agente tenía un tatuaje en el pecho con el dibujo de una ala.
La condena se produjo con el voto disidente de la magistrada Gisselle Méndez, que entendía que la pena debía ser de 5 años, pero el pedimento de las juezas Ingrid Fernández y Argelia Sención se impuso por mayoría.

