La Segunda Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional confirmó la sentencia que descarga al piloto Affe Gutiérrez y a su padre Rafael Heredia de la alegada golpiza a la madre de un adolescente que luego fue encontrado muerto en el 2005, en las inmediaciones del hipódromo V Centenario.
La sentencia, confirmada por la Segunda Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, fue emitida en marzo de este año por el Primer Tribunal Colegiado del Distrito.
El Primer Tribunal Colegiado determinó que no existían méritos para sentenciar a Gutiérrez y a su padre por los golpes sufridos por la señora Mariluz Solís, madre del adolescente Wester Junior Solís, quien luego fue encontrado muerto próximo al hipódromo V Centenario. El caso es del 2005
La sentencia fue recurrida en apelación o impugnada por la parte acusadora y la Segunda Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional rechazó la acusación, confirmando de esa forma el descargo de los acusados.
La Corte determinó que la sentencia impugnada contiene una correcta valoración de las pruebas ofertadas tanto a cargo como a descargo, justificando la falta de credibilidad de la señora Solís, en la inconsistencia de la misma.
En primera instancia, Gutiérrez y su padre fueron liberados de cargos por el Primer Tribunal Colegiado, luego de que el tribunal, presidido por la magistrada Sarah Beras, acogiera como buena y válida la evaluación sicológica practicada a la señora Solís.
En esa evaluación, la señora Solís admitió que se equivocó cuando se querelló contra Gutiérrez Gil y su padre por los golpes que supuestamente les propinaron a ella y a su hijo en el lavadero de carros de los acusados, el 29 de mayo de 2005, por lo que pidió que los sacaran del expediente.
Sin embargo, esa evaluación fue rechazada en el Primer Tribunal Colegiado de la provincia Santo Domingo, en donde Gutiérrez Gil y su padre fueron sentenciados a 30 y 10 años de cárcel, respectivamente, por la muerte del adolescente.
En el juicio en el que Gutiérrez Gil y su padre fueron condenados a 30 y 10 años de cárcel, los jueces obviaron y no le dieron ningún tipo de valor a una certificación de la Fiscalía del Distrito Nacional, que afirma que el día del hecho ambos estaban presos en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.

