Gobierno y alto mando militar deberían aclarar si el retiro de 31 generales de las Fuerzas Armadas y Policía corresponde o no con algún tipo de purga o limpieza en los institutos castrenses y el cuerpo del orden, advertido el sábado por el presidente Leonel Fernández en su discurso de rendición de cuentas ante la reunión conjunta de las Cámaras legislativas.
Gran confusión han creado esos retiros masivos dispuestos 48 horas después de la advertencia presidencial de que no nos temblará el pulso para limpiar y aplicar todo el peso de la ley contra aquellas lacras que con sus malas acciones empañan el honor de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Por nombres y trayectoria de la mayoría de los generales pensionados, se colige que el motivo de su puesta en retiro ha de ser la antigüedad en el servicio, aunque, por el elevado número afectado y porque la medida confluye en tiempo e interés con la severa advertencia presidencial, es menester que la compleja madeja sea desenredada.
Se requiere saber si esos oficiales se incluyen en el señalamiento del Presidente, de que actuará contra aquellas lacras sociales, o en su afirmación de que he podido comprobar el profesionalismo, la capacidad y la entrega con que cada uno de los miembros (de las Fuerzas Armadas y la Policía) realiza su labor…
Es obvio que la gran mayoría de los 31 generales puestos en retiro no deben ser incluidos en la excepción señalada por el Presidente en su discurso.
Aunque hablan por sí solas las hojas de servicio de esos generales, hoy en retiro, es imperativo -se repite- que Gobierno y mando militar precisen con toda claridad que el decreto que pone fin a sus respectivas carreras nada tiene que ver con lo señalado por el mandatario de que no debemos desmayar en la evaluación y depuración permanente que hay que llevar a cabo en las filas castrenses y policiales.
A pesar de bochornosas acciones perpetradas por oficiales, clases y alistados, es de justicia señalar que las Fuerzas Armadas y la Policía constituyen instituciones indispensables para la salvaguarda de la soberanía y el orden público y bastiones indestructibles en la lucha contra toda forma de delincuencia y criminalidad.
A la espera de la requerida aclaración, se adelanta que la sociedad toda ha de expresar votos de admiración y agradecimiento por tantos oficiales generales que dedicaron su vida laboral y profesional a servir con decoro, valor y sacrificio, para bien de la nación y orgullo de los suyos.

