Conmemoran 52 años crímenes Hacienda María



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En esa finca propiedad de la familia Trujillo, Ramfis fusiló a cinco de los involucrados en el ajusticiamiento de su padre; ese mismo día abandonó el país

 

El fusilamiento en la Hacienda María de los ajusticiadores del dictador Rafael Leonidas Trujillo fue un hecho de venganza premeditada por Ramfis Trujillo, ya que seis días antes había enviado un telegrama a su esposa Lita Milán instruyendo sobre la compra de una propiedad en Francia, donde se radicarían. De ese hecho se conmemoran hoy 52 años.

Después de los asesinatos ocurridos la tarde del 18 de noviembre de 1961, los descendientes del dictador ajusticiado abandonaron el país, estableciéndose en distintas naciones europeas.

“Puedes ofrecer 275,00 dólares al dueño y subir hasta 300,000 que fue el precio original por lo que la ofrecieron la primera vez. Stop. Besos. Stop. Vido”, expresa el telegrama del 12 de noviembre de 1961, dirigido a Lita Milán, con dirección en el 82 Boulevar Maurice, en Francia.

El telegrama fue enviado a través de All American Cables and Radio y firmado por Vido, que era el apodo con el que Milán llamaba a Ramfis.

La tarde del 18 de noviembre del 1961 los prisioneros Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño, Roberto Pastoriza, Luis Manuel Cáceres, Salvador Estrella Sadhalá y Modesto Díaz fueron trasladados desde la cárcel de La Victoria a la Hacienda María, ubicada en Nigua.

Allí esperaban además de Ramfis Trujillo, los oficiales Luis José León Estévez, Gilberto Sánchez Rubirosa, Tunty Sánchez, Federico Cabral Noboa, Juan A. Disla y José Alfonso, entre otros.

En las investigaciones oficiales, las conclusiones fueron que solamente Ramfis había disparado contra los prisioneros y que los demás oficiales actuaron como espectadores, ya que el hijo del dictador, en estado de embriaguez, había decidió vengar él solo la muerte del “Jefe”.

El primero en ser asesinado por Ramfis fue Pedro Livio Cedeño, quien aunque fue llevado con el grupo en una vagoneta de la Policía, lo aislaron al llegar a la hacienda y lo llevaron frente a la galería de la casa donde el hijo de Trujillo y sus amigos tomaban tragos.

Lo colocaron de pies, solo, frente a uno de los cocoteros de espaldas al mar Caribe. Le amarraron los brazos a la espalda alrededor del árbol y lo esposaron de nuevo.

Allí se escucharon los primeros disparos y caía el primero de los fusilados. En la media luz, Ramfis y sus amigos vieron cuando Pedro Livio cayó de lado y su cuerpo se detuvo en su caía en un montón de yerba que había debajo del árbol.

Posteriormente, uno a uno fueron llevados al mismo lugar y desde la misma galería salían las ráfagas de metralletas que hacían diana en el pecho de los ajusticiadores.

Después de los crímenes, tanto Ramfis como los demás miembros de la familia abandonaron el país.

 

Echavarría

Dos días después, el 19 de noviembre, el general Pedro Rodríguez Echavarría encabezó un alzamiento militar que logró la expulsión definitiva de los familiares de Trujillo.

La salida del país de los Trujillo llenó de júbilo a la población, que se lanzó a las calles a destruir los bustos, estatuas, monumentos y retratos del tirano.

 

José Antonio Torres

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