Editorial

Consejo de despedida

Consejo de despedida

El embajador de Estados Unidos, que concluye el martes su misión en República Dominicana con un balance bastante positivo, se despide con la esperanza de que este país pueda superar el problema eléctrico. Su preocupación refleja que la crisis en el sector representa, sin duda alguna, uno de los principales escollos para la estabilidad y el desarrollo de la nación.

Que el señor Robert Fannin expusiera su deseo sobre el conflictivo sector en un tono  sereno, sin las habituales altanerías e intromisiones de sus predecesores, hablan muy bien de sus cualidades y mejoran las buenas impresiones que se tenían de su cordial y respetuoso trato personal. Es lamentable que tenga que marcharse un diplomático que tanto puede aportar en beneficio de las relaciones de Estados Unidos y República Dominicana.

Sin embargo, su esperanza de que el país pueda resolver el problema eléctrico debe tomarse como un consejo para avanzar por los senderos de la estabilidad social y el desarrollo. Hasta los chinos de Bonao saben que la energía es fundamental para la inversión tanto nacional como extranjera.

Durante su intervención como invitado al almuerzo del Grupo de Comunicación Corripio, el embajador Fannin tocó un aspecto clave como parte de un esfuerzo para enfrentar el gravísimo problema. Se trata de la aplicación de la ley que penaliza el robo de energía. Más importante es que no se limitó a la habitual diplomacia al abordar el problema, sino que dijo que trabaja con el Gobierno en apoyo de los esfuerzos para superar la crisis en la generación y distribución de energía.

No está de más preguntar, a propósito, ¿a qué se debe que no se haya aplicado la ley que penaliza el robo de energía? En los términos en que se ha expresado el embajador de Estados Unidos se puede deducir que se teme enfrentar a los sectores que se benefician de la criminal práctica.

Y esos sectores, que se sepa, no son los llamados barrios carenciados, porque ésos se benefician con los astronómicos subsidios que desembolsa el Gobierno. Es obvio entonces que se trata de gente influyente, con vínculos políticos o de alguna otra índole con el poder.

El Gobierno ha patrocinado múltiples seminarios, talleres y encuentros sobre el sector eléctrico, pero, si las leyes no se aplican, cualquier solución, como en el caso de la que penaliza el robo, se torna más lejana e incierta.

La sugerencia que a modo de esperanza expresa Fannin debe ser tomada en cuenta, si es que en verdad existe una real intención en salir de uno de los problemas que más han obstaculizado la inversión y el desarrollo.

En cuanto a Fannin será recordado como un embajador cordial y de los menos conflictivos de Estados Unidos en República Dominicana.

El Nacional

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