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Constitucionalista y maestro

Constitucionalista y maestro

Como maestro de la vida una de las grandes enseñanzas que nos legado es, amor a la Patria y al prójimo, perdonar, solidaridad con los demás, así como la práctica de la gratitud y la lealtad, son las claves de la felicidad, entre los seres humanos con grandes metas en la vida.

Por eso no sorprende cuando lo escuchamos decir que la Fundación de Militares Constitucionalistas que dirige ha logrado que más de 600 soldados y policías constitucionalistas que durante la guerra de 1965 defendieron el retorno al poder de Juan Bosch, la vuelta a la constitucionalidad y la soberanía nacional.

Hoy, después de 45 años de haber estado por largo tiempo perseguidos, apresados, exiliados, y algunos hasta asesinados, esos militares cobran una pensión equivalente al 100 por ciento del salario acorde al rango que ostentaban durante la revuelta.

Por otro  lado, más de 260 combatientes constitucionalistas civiles, con las pensiones que  se les han otorgado, mitigan las necesidades básicas de su familia, muchas veces en la extrema pobreza, gracias al esfuerzo solidario y sistemático de un grupo de soldados de la revolución del 1965 que se dispusieron a acompañarlo en el rescate de las memorias de abril, realizando actividades públicas, para sensibilizar a una sociedad sumida en una profunda inversión de valores.

Gracias también, al gobierno del Presidente Leonel Fernández que, a partir del 22 de abril del 2010, comenzó a emitir los decretos correspondientes, para ser posible esa realidad. Por eso cuando nos da ese ejemplo, nos está enseñando una gran lección de solidaridad, compromiso patriótico y perseverancia, muy poco común.

 Cuando nos continua señalando, que esa institución nunca solicitó ni recibió la ayuda que mensualmente el Estado le otorga a las demás ONG, sino que los recursos que ellos invertían en ayuda para salud, alimentación de sus compañeros, así como los trabajos de organización, publicidad, surgían de los aportes particulares de los miembros que trabajaban o tenían algún tipo de negocito, así como rifas y conferencias nacionales e internacionales, muchas de ellas ofrecidas por él.

Con esto nos habla de una práctica autogestionaria que rompe con el tradicional paternalismo y nos convoca a entender que la clave del desarrollo de la sociedad no está en las dádivas públicas, sino en crear las condiciones para que cada persona desarrolle sus potencialidades, sus cualidades creativas para generar, a partir de su esfuerzo, su propio desarrollo.

Esto lo confirma, cuando continúa señalando que gracias a ese mismo ejemplo de acción emprendedora y solidaria de una parte de sus miembros, esa institución cuenta con más 5 millones de pesos, con lo que, tan pronto como salga el decreto de incorporación de la cooperativa, paralizado por algunos problemas que ha presentado el Idecoop, comenzarán a realizar préstamos a sus socios, así como iniciar un proceso de formación de pequeños negocios que le permitan crear empleos, para sus familiares.

Después de pasar por la revolución y un exilio involuntario de más de dos años, al retornar a su pueblo natal, Villa Mella, funda, en la sala de la casa de su madre, en septiembre de 1969,  el primer Liceo de Educación Secundaria del hoy Santo Domingo Norte, desde donde han miles de profesionales, hijos de empobrecidas longaniceras y chicharroneras, jornaleros y  chiriperos.

Además fundador del primer club deportivo de su sector. Cabeza de una familia de ocho hijos, siete de ellos graduados en INTEC, (lo que, si no es un record, es un buen average), tenemos que admitir, que este maestro aprendió, para educar con el ejemplo, porque no es lo mismo interpretar y opinar sobre la diversidad de la realidad, que transformar la realidad.

Analizando estas y muchas otras cosas  que ha logrado, sin caer en grandes confrontaciones creemos que nuestro padre y maestro, Andrés R. Fortunato Victoriá, asimiló profundamente la respuesta que Confucio le dio a su alumno Tzu-lu, cuando este último le preguntó: “maestro, si estuvieras a la cabeza de los Tres Ejércitos. ¿Qué tipo de hombre escogieras como asistente?  Respondiéndole Confucio: “Al hombre capaz de enfrentarse a un tigre, o a aquel  capaz  de arrojarse al agua sin preocuparse por su propia vida, a ese tipo de hombre nunca lo escogiera.

Con toda certeza me inclinaría por un hombre capaz de enfocar los obstáculos con la prudencia necesaria y que prefiera triunfar por medio de la estrategia”.

El Nacional

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