MONTECRISTI. Desde hace décadas productores agrícolas en la Línea Noroeste pierden millones de pesos por las crecidas del río Yaque del Norte que arrasa plantaciones agrícolas, animales y daña caminos vecinales, puentes y carreteras.
Ha pasado el tiempo y aún no se atiende el reclamo de empresarios agrícolas y productores para que busquen alternativas que eviten los daños de esas crecidas.
La espera ha sido larga para los labriegos, propietarios de fincas y empresarios que aguardan esperanzados una solución que aparenta nunca va a convertirse en prioridad.
Los agroindustriales y propietarios agrícolas están perdiendo la fe, pero siguen creyendo que esta es una zona de actividad productiva.
A la orilla de la carretera Navarrete-Montecristi hay terrenos con vocación agrícola que reciben agua de canales de riego o de las crecidas del Yaque.
Se ven imponentes plantaciones de tomates, guineos, arroz, plátanos e higuereta, entre otros renglones. Lo contradictorio es que el río de bondadoso se convierte cada cierto tiempo en tragedia porque daña a su paso por la zona donde es incontrolable.
El río ha provocado, además, perdidas al Centro Para el Mejoramiento de la Producción Animal (CIMPA), que superan 100 millones de pesos, pero allí han tenido que conformarse sólo con lograr la recuperación de lo dañado y seguir esperando.
Varios proyectos han sido presentados al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), para evitar que el río siga dañando los proyectos y empresas cuando se producen desagües de la Presa de Taveras o hay ciclones.
¿Dónde está la génesis del problema? Para empresarios de la zona que se que se sienten abatidos varias veces al año por la inundaciones se encuentra entre quienes se pelean el control de la presa de Tavera, y que la provocan la Corporación Dominicana de Empresas Estatales Eléctricas (CDEEE) que quiere producir agua para energía, la del Acueducto de Santiago que requiere potabilizar el líquido para atender la demanda de sus usuarios y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos que se excusa en irrigar los terrenos.
La situación es enfocada principalmente por los productores de guineos que han perdido su capacidad de exportar a Europa por malas prácticas en el manejo del agua.
Rafael Díaz, presidente de la Asociación de Productores de Arroz, en la provincia Valverde, afirmó que todos productores creen que los que manejan la presa de Tavera deben conducirse tomando en cuenta el manual de operaciones, sin tomar en cuenta ningún sector en particular.
Consideró al abordar el problema de que si la presa está en la cota 320 y 317 cuando vienen grandes avenidas de agua no produciría daños a las plantaciones y extensiones de terreno de Mao Montecristi y Dajabón.
Y si sueltan 400 metros cúbicos por segundo tampoco nos afecta, dijo.
Pero no exculpó a propietarios de terrenos que han ocupado en algunos tramos la orilla del río.
Por lo que estimó que el Yaque del Norte exige una adecuación de cauce y la reparación de los muros de contención.
En diversas oportunidades el director del INDRHI, ingeniero Frank Rodríguez, ha manifestado su preocupación por las constantes inundaciones de las que se dice, solo se recuerdan cuando hay grandes lluvias y se pierden las cosechas.
Cuando el Ingeniero Félix García era presidente de La Asociación para el Desarrollo de Santiago y a raíz del inadecuado manejo de Tavera que en diciembre de 2007 desaguó 500 metros cúbicos por segundo, dañó sembradíos y provocó perdidas millonarias al sector empresarial se hicieron promesas de solución que afirman los productores nunca han llegado a ser realidad.
En aquella oportunidad el Presidente de la Republica se trasladó a Santiago y se reunió con las instituciones representativas.
En esa ocasión se le entrego al Presidente Fernández un mecanismo de control de la Presa de Taveras para llevarse a cabo conjuntamente con el Indhri y la Asociación para el Desarrollo.
Guineeros afectados
Los productores de guineo son los más afectados por las inundaciones, que les ha reducido la producción a niveles tan bajos que ya ni siquiera pueden pensar en exportar como lo hacían, por lo que piden apoyo de las autoridades.

