Opinión

Corrupción al estilo PRD

Corrupción al estilo PRD

Las estructuras de mando del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con algunas excepciones, se corrompieron previamente a las de Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pero de otra manera. Recordemos que Bosch renunció del PRD y fundó el PLD alegando, entre otros, ese tema.

EL PRD nunca tuvo un mecanismo organizado de corrupción. En lo fundamental ésta le vino primero desde fuera, mientras que la que procedió de su ejercicio gubernamental se hizo de manera desordenada y sin centralidad.

A la larga, a la corrupción de los sobornados por la oligarquía y por el balaguerimo, se le agregaron las fullerías del “tigueraje” populista y también la gran corrupción de Estado (contratos, suministros al gobierno, tráfico de influencias y conexiones con el narco) con fines de enriquecimiento personal, multiplicación de fortunas e influencia clientelar particular.

El PRD fue afectado por una corrupción típica de los grandes partidos populistas, que con un liderazgo de profundo calado en las masas, asumen progresivamente las prácticas clientelistas al compás la subordinación a los poderes fácticos. Pero también abrió en las alturas sus compuertas a personas enriquecidas al margen de la actividad política directa: viejos y nuevos ricos.

 En vida de Peña Gómez contó con un liderazgo, que pese a ser permisivo respecto a esas malas prácticas, no se involucraba en ellas con fines personales. Arbitraba y contenía la apropiación total del partido por los intereses privados. Posteriormente a su fallecimiento, a raíz del gobierno de Hipólito Mejía, la corrupción de Estado se desbordó.

En ese período no pocos dirigentes del PRD se enriquecieron en mayor grado y enriquecieron aun más a empresarios metidos a políticos.

Entre estos últimos Miguel Vargas Maldonado fue  el más aventajado. A su paso por Obras Públicas y como “conexión criolla” de la operación Marbella,  multiplicó fortuna y con ella se propuso comprar el PRD y lo logró

Devino así en el dueño de un partido blanco privatizado, “competidor” –desde sus malas esencias parecidas- con un PLD también privatizado a favor de Leonel Fernández. Dos caras de una misma moneda,  ambas con características parecidas y cada una con historias peculiares.

 Esto explica que el pacto entre los dos se propusiera desde una ideología neo-conservadora, promotora del aplastamiento de lo social y de lo público por lo privado, constitucionalizar el saqueo del país y darle cuerpo al “opus dei”.

El Nacional

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