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Cosificación de personas

Cosificación de personas

Susi Pola

Cuando se ve a las personas como un objeto, se ejerce la negación del valor humano de esas ellas, regateándoles que tengan capacidades mentales plenas y, además, interviniéndolas moralmente con juicios discriminadores e injustos. Una práctica propia de las culturas excluyentes y jerárquicas socialmente que hay que verla desde la intersección.

Y las personas serán discriminadas humanamente a partir de una serie de categorizaciones sociales, económicas, de género, sexo, etc., que se entrecruzan y se superponen de manera injusta, no sumándose, sino caracterizando desigualdades e interactuando para definirlas.

Ya para 1997, dos sicólogas estadounidenses fueron reconocidas por desarrollar la Teoría de Objetivación, Barbara Fredrickson y Tomi-Ann Roberts, catedráticas, investigadoras del fenómeno de la violencia y sus causas y consecuencias, entre otras especialidades, enfatizaron que, la visión de otra persona como instrumento a utilizarse con objetivos sexuales, es cosificación y, su ocurrencia de muchas más dimensiones con las mujeres y las niñas, a pesar de muchas otras circunstancias interseccionalizadas.

En la cultura dominicana, en la que el discurso dominante es tradicional, protegido por una cultura resistente y cerrada, tenemos manifestaciones permanentes de cosificación de las personas y grupos de personas con sobradísimos ejemplos de sesgos étnicos raciales, pobreza, pertenencia sexual, identificación de género, ideas, etc., siendo estos últimos tiempos mucho más notable.

Por ejemplo, se sabe por múltiples investigaciones que la cosificación de las niñas y adolescentes en nuestro país las sexualiza al punto de mantenernos en los primeros lugares en embarazo de NA, en el mayor porcentaje por violencia y forzados. Y esa hipersexualización de los cuerpos femeninos desde edad temprana tiene consecuencias emocionales terribles.

Las discriminaciones socioculturales excluyen a las personas, sobre todo a las mujeres, por capacidades (discapacidades, dicen), por edad ya sea infantil o por vejez, por el peso, exigiendo una delgadez como parámetro de belleza, por concurrencia interseccional, por ejemplo, cuando se es mujer, negra, pobre, vieja o niña, etc.

El desafortunado discurso masculino en días pasado, detractando la realización personal de mujeres de más de sesenta años, es una muestra deplorable de la cultura machista, exclusiva, enferma, de esta sociedad nuestra y fijar el valor de una persona, sobre todo mujer, en la edad, es una aberración de ignorancia e inmoralidad.

Las personas somos a lo largo de toda la vida para nuestra propia realización, que es crecer en respeto propio primero, y empatía humana luego, creer lo contrario es haber vivido superficialmente sin alcanzar el objetivo de universalidad para el que venimos a este mundo.