Incautados como pichones a vendedores ilegales de cotorras, esta mañana se produjo la primera liberación al ambiente de estas aves, como parte de un proyecto de conservación de la especie. Las cotorras llevan un collar electrónico para ubicarlas una vez en libertad. En la imagen, una cotorra trata de quitar ese collar a su compañera, en un gesto quien sabe si de amor o de suprimirle la incomodidad del artefacto.

