Crimen deja heridas jamás cicatrizarán

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SANTIAGO. El Arzobispado de esta ciudad sostuvo que la delincuencia que afecta a los dominicanos está dejando “heridas que jamás cicatrizan”, acción delictiva que considera demuestra la descomposición social que vive República Dominicana.

Esta consideración la emite el principal ente católico de la zona, a través de la edición del editorial del semanario Camino del próximo domingo, titulado “Padres y madres con el alma rota”.

Dice que las familias que han perdido seres queridos por culpa de delincuentes que perdieron el respeto a la vida, saben del sufrimiento permanente que llevarán a cuesta hasta el último suspiro de su existencia.

Como ejemplo la Iglesia católica rememora los casos de violencia de Vanessa Ramírez-Fañas, asesinada de varios disparos para despojarla de su teléfono celular y el de Domingo Bretón Martínez, hermano del arzobispo de Santiago, monseñor Freddy Bretón, que el 12 de este mes se cumplió el primer año de su partida. Este fue asesinado para quitarle su motocicleta.

De igual forma cita el más reciente crimen de Julissa Margarita Campos Hernández ejecutiva bancaria, a quien desconocidos la madrugada del lunes la asesinaron en el interior de su vivienda, ubicada en el residencial Las Acacias II, en San Isidro, Santo Domingo Este.

Julissa Campos, de 43 años, vivía en la vivienda junto a su esposo y tres hijos. En el cristal de la ventana de la parte frontal de su residencia permanece el agujero que ocasionó la bala que luego impactó en el tórax de la mujer, que sus vecinos definen como una persona alegre.

Interrogante

El Arzobispado de Santiago, del texto antes mencionado, pregunta lo siguiente: “Hasta cuándo los delincuentes harán de nuestros campos, pueblos y ciudades tierra de nadie y donde salir a la calle es un riesgo, o estar en el espacio sagrado del hogar es vivir en un miedo permanente, por temor a ser asaltado, y perder la vida en un instante”.

Ante esa realidad, es de opinión de que las autoridades no pueden perder un segundo más “sin buscar las urgentes soluciones”.

Un apunte:

Triste
“Esta triste realidad está llevando a muchos dominicanos a querer marcharse del país, y otros que regresaron de varias naciones para pasar aquí sus últimos años están optando por volver a los pueblos que hace años los acogieron”, afirma la Iglesia que cuestiona cómo los delincuentes consiguen armas