Entre los muchos crímenes horrendos que han estremecido a la población figura el del niño de 10 años que fue violado y ahorcado en Hatillo, San Cristóbal. Tras los asesinatos y violaciones de ancianos y crímenes cometidos con una saña espantosa, el caso de Rubén Darío Brea invita a reflexionar sobre el derrotero que transita la sociedad dominicana.
Aunque se trate de casos aislados, la secuencia de los acontecimientos hace pensar en que tanta saña indica que algo no anda bien.
Bien que el principal sospechoso del crimen, identificado como Ezequiel Mercedes Corporán, haya sido detenido. Pero además de puesto a disposición de la justicia debería ser examinado por un psiquiatra, porque no puede estar bien de la cabeza una persona que sea capaz de incurrir en una acción tan execrable.
El caso es para dar una mirada a la sociedad para determinar de dónde salen o cómo se forman personas que adolezcan de la más mínima pizca de sentimiento.
