Adalgisa González estaba frente a su residencia del sector Sabana Perdida, en Santo Domingo Norte, cuando fue acribillada a sangre fría de varios disparos que le hicieron desde una yipeta Toyota Four Runner. Como la muerte del abogado Amancio Herrera Turbí, ocurrida hace unos días en Santiago, la Policía presume que por las características el homicidio de la mujer de 33 años de edad fue por el encargo.
Por lo menos el caso de Herrera Turbí está prácticamente aclarado con la detención de uno de los sospechosos, pero la muerte de la mujer en Sabana Perdida, que ocurrió cuando ella hablaba con otras vecinas, constituye un reto y un aviso para la Policía sobre la operación de grupos de sicarios. No solo por la posibilidad de bandas organizadas, sino de personas dispuestas a ejecutar un crimen sin miramiento alguno.
¿Quién puede estar exento de esos asesinos a sueldo? La verdad es que no se sabe y hechos como los ocurridos en Santiago y Sabana Perdida no hacen más que aumentar la inseguridad y la incertidumbre en la población.

