Editorial

Criminalidad juvenil

Criminalidad juvenil

La historia del adolescente que asesinó a su padre de un balazo a la cabeza mientras dormía, golpeó repetidas veces al cuerpo agonizante de su progenitor, al que introdujo en un recipiente con la intención de prenderle fuego, constituye señal ominosa de una  decadencia familiar y social asociada a la criminalidad.

El adolescente de 15 años dijo que ultimó a su papá porque le impedía socializar con otros jóvenes ligadioss al uso de drogas en  Villas Agrícolas y también refirió que usó una almohada sobre  el rostro de Ricardo Antonio Reyes para evitar que los vecinos escucharan el estruendo del disparo.

La tragedia que se cuenta debería causar  impacto mayor en  la sociedad  que todas las estadísticas  referidas  a la  delincuencia juvenil o al deterioro del núcleo familiar, porque este parricidio ha sido como campanada que avisa el fin de los tiempos.

El  auge de la delincuencia y criminalidad se refleja  con mayor crudeza o dramatismo en  los segmentos juveniles de la población, infectados por un tipo de pandillerismo asociado al narcotráfico y crímenes violentos como robos, atracos, violaciones y asesinatos.

En barrios populares y en la llamada alta sociedad,   muchas familias han perdido control sobre hijos menores convertidos en agentes activos  de la delincuencia,   con  riesgo  de repetir el caso del adolescente que planeó y ejecutó el asesinato de su padre.

Se sabe que la fórmula básica para  blindar a la niñez y juventud del contagio de la criminalidad incluye garantía de educación y certidumbre económica para la familia, pero también se requiere que Ministerio Público y Justicia  asistan al núcleo familiar en la tarea de imponer a los menores  el respeto por la ley y la jerarquía filiar.

En medio de la consternación que causa la historia del adolescente que asesinó a su padre, se reclama nueva vez el retorno de la normativa procesal que otorga al juez penal la potestad de determinar si un menor  que ha incurrido  en una infracción criminal ha actuado con discernimiento, en cuyo caso debe ser juzgado y condenado como si fuera un adulto.

El Nacional

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