Opinión

Crisis y oportunidad

Crisis y oportunidad

El coronavirus representa un reto potencialmente sin precedentes para la economía dominicana, y es muy probable que demande una enorme cantidad de recursos y capital para mantener el país a flote y en capacidad de recuperarse una vez sus efectos hayan cesado. Dicho esto, la crisis a la que nos va a someter el coronavirus representa un momento de oportunidad, que aprovechada de forma inteligente nos permitiría hacer mejoras estructurales a la forma a como operan nuestros negocios y el país.

Tanto el sector público como el sector privado en la República Dominicana tienen fuertes limitaciones en su forma de operar por su alta dependencia del trabajo manual, in situ y análogo.

La transición al trabajo remoto, que con tanta frecuencia se cita como una solución para el sector laboral local y que tiene un uso bastante extendido en países como Italia, España y Francia, no va a lograrse en el poco tiempo de reacción que ha brindado esta pandemia; pero es probable que esto cambiará drásticamente la psiquis de los empleadores dominicanos respecto de ello.

Las empresas y el mismo Estado tendrán que adaptarse, y dentro de las actuales circunstancias, tratar de alcanzar a las personas a las que deben brindar sus servicio, lo que resulta una oportunidad de innovar en la estructura misma de como hacen lo que hacen y como hacerlo más efectivo.

Por pura desidia nuestro país se ha venido arrastrando con procesos ineficientes, pudiendo servir esta crisis del coronavirus el shock sistémico que era necesario para provocar el cambio. Desde el envío de cartas y comunicaciones, a las notificaciones con alguaciles, el uso de cheques físicos, y centenares de procesos y actividades que hoy se siguen haciendo igual que hace 50 años a lo largo de toda la actividad económica, social y burocrática de nuestro país no solo se está reiterando como una actividad poco productiva e ineficiente, sino adicionalmente como un factor de riesgo en esta crisis del coronavirus.

Hasta hace apenas unos meses el debate sobre la modificación al Código Laboral se estancó en el viejo punto de la cesantía, mientras lo que sí había sido acordado era la extensión de las viejas reglas laborales sobre las nuevas formas de labor. La situación del coronavirus debe plantear una evaluación existencial de los empleadores de que exactamente desean lograr de sus empresas y como puede ser logrado ello por sus empleados, sin entrar en restricciones y sanciones draconianas que han demostrado ser bastante inútiles.

Algo que me parece inequívoco para todos los que vamos a pasar por esto juntos, es la sensación de que lo que estamos por vivir con el coronavirus es muy diferente a cualquier otra cosa que las últimas 5 generaciones hayamos vivido antes. Desde la actual perspectiva el mundo que viviremos después que esto acabe, será distinto del que era cuando esto empezó. Si tenemos la osadía de aprovechar las oportunidades de corregir todo aquello que nos dejó expuesto a tantos riesgos, el mundo que tendremos cuando salgamos de esto será mucho mejor.

El Nacional

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