Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

      Hugo Chávez presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a quien el destino le ha deparado un extraordinario papel protagónico en su patria, fue sometido en Cuba a una delicada operación  que tuvo como objetivo rescatar su salud, profundamente afectada al parecer  por el terrible mal del cáncer, que tanto daño causa a la humanidad. El presidente de la hermana nación que ha tenido desde hace años vínculos estrechos con el pueblo dominicano, ha hecho de conocimiento público aspectos importantísimos de ese delicado proceso del que ha salido con notable e incuestionable mejoría. Con el valor y la honestidad que ha caracterizado su vida como líder político, el comandante Chávez ha dicho que vencerá la enfermedad que le ha sorprendido.

      Los dominicanos tenemos frente a Venezuela, desde tiempos atrás, y en diferentes etapas, profunda gratitud fraternal, como la tenemos también frente a Cuba, Puerto Rico, Nicaragua y otras naciones hispanoamericanas. Gratitud, porque Venezuela, igual que Cuba y Puerto Rico, dieron refugio espontáneo, afectivo y familiar a cientos de mujeres y hombres que combatieron la dictadura de Rafael Trujillo Molina poniendo en juego sus vidas, y conocedores de que el brazo asesino de ese personaje de extraordinaria trascendencia en la vida dominicana, alcanzaba a sus adversarios en cualquier país. Los asesinatos cometidos por Trujillo  en Cuba, Venezuela, México, Estados Unidos y Guatemala, así lo demuestran.

         Luego del derrocamiento de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, oficiales venezolanos encabezados  con el beneplácito del vicealmirante Wolfgang Larrazábal, presidente provisional en aquel momento, apoyaron los esfuerzos de los exiliados antitrujillistas para la organización de las gloriosas expediciones de junio de 1959. Solidario, espontáneo y firme ha sido, en otro escenario histórico, la conducta del comandante Hugo Chávez. Petrocaribe el proyecto en ejecución para la venta del petróleo a la República Dominicana es la mejor demostración de la conducta del líder venezolano; por esa y otras razones el titulo de esta columna: “Salud y larga vida comandante”. Que el Dios que usted invoca lo proteja y lo cuide siempre, para la tranquilidad del presente y el futuro de Venezuela y para la conveniencia y desarrollo de los pueblos de hispanoamérica y  particularmente del Caribe, que son beneficiarios de su generosidad.

         Larga vida comandante, muy larga, para que pueda seguir guiando a Venezuela por la gloriosa vía gigantesca que  abrió Simón Bolivar  en los primeros años del siglo XIX, ruta  por donde comenzó el camino en la inmensa cordillera de los Andes, de otras patrias liberadas por el Águila de América de la dependencia de la monarquía española. Podemos afirmar, sin arrogancia, seguros de no equivocarnos, que el deseo del autor de esta columna es también  de la inmensa mayoría  de los hijos de la patria de Duarte y los fundadores de la República, de los que restauraron su soberanía en 1863, de Juan Bosch, ligado en amor y gratitud a Venezuela y de Francisco Alberto Caamaño Deñó, prócer dominicano a quien usted admira.

El Nacional

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