Opinión

CRONICA DEL PRESENTE

CRONICA DEL PRESENTE

Atrapado (II)

Cuando el Consejo de Estado nombró a nuestro padre como administrador del Proyecto Juma-Caracol, en Bonao, habían transcurrido algunos meses que nuestro hermano menor, José Gabriel Gutiérrez Félix (Joselín), con quien teníamos serias diferencias por su estilo de vivir, nos había dicho a nuestro padres, mamá y papá, que no seguiría estudiando, porque los estudios no le interesaban, porque no le gustaban. Tenía 16 años de edad, estaba inscrito en el colegio La Salle, que si no era el primero, no era el tercero de los colegios de varones del país. Con los matices propios de nuestra personalidad, le respondimos: “Joselín, tú tienes 16 años de edad y ahora, el Jefe de Estado Mayor soy yo, porque papá me designó y él apoya todo lo que digo y hago; aquí solamente te apoya mamá que te consiente y si no estudias, tienes que trabajar”. Con la autorización de nuestro padre hablamos con mister Charlie Rowcliff, amigo de nuestro padre, gerente general de Mecanización Agrícola, C. por A. (MACA).

Rowcliff, ciudadano británico, era un personaje importante entre los extranjeros que residían en nuestro país y él gestionó un empleo como “mochilero” de los geólogos canadienses de la Falconbridge para nuestro hermano, que hablaba inglés perfectamente, idioma que había aprendido en la escuela instalada por la Grenada Company en Manzanillo para los hijos de los empleados de alta jerarquía de esa empresa. Joselín fue por espacio de dos años “mochilero” de los geólogos canadienses que buscaban níquel en las montañas de Bonao y nos contó, en sucesivas ocasiones, que los geólogos sumergían en los manantiales y arroyuelos de la cordillera Central unos termómetros o medidores y cuando lo sacaban del agua decían “¡Gold!, good; very good”, que en traducción libre quiere decir “¡Oro!, bueno, muy bueno”, afirmando inmediatamente después, que las montañas que exploraban “estaban llenas de metales”.

Ignoramos realmente qué ha pasado en ese lugar de la Falconbridge, ni en realidad qué han sacado de ese corazón de la riqueza de nuestro país, si además de níquel han extraído oro, plata u otros metales. Esta columna es un testimonio, porque muchos no lo saben, otros lo ignoran y algunos recuerdan, que el autor de esta “Crónica del Presente” fue director general de la Corporación de Empresas Estatales (CORDE), a partir del 16 de agosto de 1996, cuando nuestro partido ganó las elecciones, apoyado por Joaquín Balaguer y el compañero Leonel Fernández se juramentó como Presidente de la República.

Para ese momento el Estado dominicano era dueño de trescientas mil acciones del patrimonio económico de la Falconbridge, que dejaban en beneficio del pueblo dominicano, de su gobierno y de la Dirección General de CORDE, una suma que fluctuaba entre ocho y nueve millones de dólares, equivalentes, en ese momento, a una suma aproximada a veinticinco millones de pesos anuales.

POR:  Euclides Gutiérrez Félix

El Nacional

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