Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

Para la conmemoración y celebración del Centenario de la República, el 27 de febrero de 1944, el gobierno dominicano preparó un programa que fue realmente marco del acto patriótico, republicano, democrático y político, mas importante que se ha celebrado en toda la historia de la nación dominicana. Al autor de esta columna que ha tratado de apegarse estrictamente a la verdad de los hechos, en términos históricos, no le importa, y debo consignarlo, que esos actos fueron, en el orden patriótico, militar y político, preparados, organizados y realizados por la dictadura que encabezaba Rafael Trujillo Molina, que había dejado su impronta represiva, intolerante y asesina. No hemos vuelto a ver jamás en nuestro país manifestaciones de esa naturaleza, porque, en la realidad de los hechos, no ha existido la sensibilidad para realizarlas.

Esos actos fueron distinguidos por la presencia de importantísimos personajes representantes de los gobiernos hispanoamericanos y de Europa; miembros de la nobleza europea del más alto nivel, vinieron a la capital de la República en aquel momento. La ceremonia más importante de las realizadas fue el traslado de los restos de los fundadores de la República desde la Catedral de Santo Domingo a la Puerta de El Conde, remodelada, limpia, hermosa, con una placa que decía: “Dulce y decoroso es morir por la Patria”. En imponente desfile militar por la calle El Conde llegaron los restos de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, al sitio glorioso donde Francisco del Rosario Sánchez enhestó la bandera dominicana invocando “Dios, Patria y Libertad”. Nuestro padre comandaba la Primera Compañía del Primer Regimiento del Ejército Nacional de los dos que hicieron el desfile.

 La conmemoración y celebración del Centenario de la República fue realmente una fiesta y acontecimiento nacional. Para ese momento, de las quince o dieciocho provincias que existían, la mayoría, por no decir la totalidad, en sus municipios cabecera, tenían bandas de música, con excelente instrumental europeo o instrumentos musicales estadounidenses de extraordinaria calidad, pero para ese momento las dos mejores bandas de música que tenia la República eran la del Cuartel General del Ejército y la del Consejo Administrativo que era el Ayuntamiento del Distrito Nacional; bandas de música excelentes que habían comenzado a dar los conciertos o “retretas”, los miércoles y domingo en los parques más importantes de la capital: Colón, Independencia, Julia Molina, hoy Enriquillo, Duarte y ocasionalmente en el parque Ramfis, hoy Eugenio María de Hostos.

Se realizaron en el hipódromo Perla Antillana, recién inaugurado, las maniobras militares donde se exhibieron por primera vez tanques de la “Caballería Blindada del Ejército” y el comandante de esos tanques era el teniente Eugenio de Marchena. Allí también hicieron su exhibición de graduandos los primeros maestros de Educación Física de la República, entre los cuales dijimos estaban entre otros, nuestra tía Carmen María Félix, nuestra prima Mercedes Luisa Félix, mi maestro, padrino y compadre, Luis del Castillo Morales, Moisés Cohen y Virgilio Travieso Soto.

El Nacional

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