Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

El artículo al que hicimos referencia en nuestra columna anterior, publicado en el Listín Diario, el 2 de julio de 1964, lo utilizamos como pretexto para decir que en nuestro país existían todavía “anexionistas”, dispuestos a vender nuestra patria, no importa bajo qué circunstancias, para regocijarse viendo desfilar por nuestras calles y avenidas del   país, convertido en un “Estado Libre Asociado”, a los infantes de marina, que todo el mundo entiende que me refiero a los de Estados Unidos de América, “haciendo pedazos con el taco de sus botas y sus rítmicos pasos la soberanía nacional, que tan precariamente mantenemos”.

A penas  un mes después, en agosto de ese mismo año, Luis Rafael Félix Abreu, alias Papito, primo hermano de nuestra madre, Clemencia Félix de Gutiérrez, capitán veterano del Ejército, que había sido considerado uno de los mejores instructores de esa rama de las Fuerzas Armadas, confirmó la preocupación que habíamos hecho pública.

Papito nos visitó en nuestra oficina de abogados situada en el edificio “El Palacio”, ubicado en la calle El Conde, esquina 19 de Marzo, y nos informó que un íntimo amigo de él, que era en ese momento jefe del servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea Dominicana, le había comunicado, en conversación personal, que había en el seno del Ejército un complot militar para derrocar el gobierno del Triunvirato y que el oficial que así le hablaba advirtió que él no iba a denunciar ese Movimiento porque él era un oficial del Ejército prestando un servicio transitorio en la Fuerza Aérea. Esto quiere decir que para mediados de año el Movimiento Militar Constitucionalista se encontraba en un indetenible proceso de crecimiento al cual se habían sumado docenas de oficiales de las Fuerzas Armadas.

Para noviembre de 1964 Juan Bosch, desde Puerto Rico, escribió a Enriquillo del Rosario Ceballos, secretario de Asuntos Profesionales del Comité Ejecutivo del PRD, una carta en la cual le daba instrucciones en el sentido de que   realizara actividades y diligencias para que ingresaran al PRD por lo menos cien jóvenes profesionales universitarios. Enriquillo   está vivo y puede ser requerido para que valide nuestro relato. En la oficina de Bienvenido Corominas Pepín, de su negocio de seguros, ubicado en el mismo piso del edificio “El Palacio”, donde estaba nuestra oficina de abogados, y en presencia de Dido Corominas, nos enseñó la carta de Juan Bosch pidiéndonos que acompañáramos a don Juan y al PRD en esa campaña de proselitismo.

Hicimos venir a nuestro compañero de bufete, Ramón Blanco Fernández, uno de los verdaderos fundadores del 14 de Junio, y le enseñamos la carta que Enriquillo había puesto en nuestras manos, señalando inmediatamente a Enriquillo que la idea y el deseo del profesor Bosch era imposible llevarla a cabo.

El Nacional

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