No tenemos con precisión el día que conocimos a Cristiana Díaz de Díaz, Chana, aunque recordamos que fue en los primeros meses de 1957, en frente de la casa de Rafael Ellis Sánchez, Pupito, ubicada en la calle Josefa Perdomo entre la García Godoy y la Pasteur, situada frente a la casa de Homero Hernández Almánzar.
Chana, al parecer, había llegado para encontrarse con su esposo Juan Tomás Díaz, para ese momento general de brigada del Ejército Nacional. Allí conversaba con Annerys Malagón viuda Cobián, quien había sido la esposa del coronel Cobián Parra, muerto en un sospechoso incidente cuando se desempeñaba como jefe del servicio de inteligencia del Ejército. Chuchín Cobián, como se le conocía, fue muerto por un oficial veterano del Ejército que trabajaba bajo sus órdenes quien, según comentarios, había recibido instrucciones para negarse a entregar el arma que tenía asignada y generar un incidente en el cual fue muerto Cobián Parra.
Annerys Malagón me llamó cuando conversaba con Chana en el momento en que el autor de esta columna llegaba a la casa de Pupito Sánchez, como era conocido, sobrino e hijo de crianza de Rafael Augusto Sánchez Ravelo, en cuyo bufete trabajaba como secretario llevado allí por Luis del Castillo Morales. Annerys le dijo a Chana ¨este muchacho es hijo de Euclides Gutiérrez y de Clemencia¨; Chana me saludó con un beso y me preguntó: ¨ ¿Euclides y Clemencia están viviendo aquí?¨ y le respondimos ¨no señora, mis padres viven en Monte – Cristi¨. Entonces ella me dijo ¨Juan Tomás siempre habla de tu padre que fue su instructor en el Ejército y de Clemencita, porque eran junto con Billìa (Manuel García Urbáez) y Mozo Bonetti compañeros de cursos en la Academia Santa Ana.
Yo estaba enterado de que Juan Tomás y Homero Hernández eran íntimos amigos. En ese momento, Trujillo ya había mandado a secuestrar en Estados Unidos al español Jesús de Galíndez, hecho que desató una cadena de crímenes. Juan Tomás estaba convencido de que tenía razón Pupito Sánchez, quien había advertido desde 1934 que Trujillo no abandonaría el poder y que la única forma de sacarlo de él era dándole muerte.
Fue en 1957 que desembarcó Fidel Castro en Cuba y sentó las bases de un frente guerrillero revolucionario que dos años después derrotó la dictadura de Fulgencio Batista en un episodio político, que no tenía antecedentes en la historia contemporánea de Hispanoamérica. El movimiento que inició Juan Tomás Díaz junto a Homero Hernández, recibía apoyo de Pupito Ellis Sánchez, su cuñado, y de Rafael Augusto Sánchez Sannlley, Papito, José Aníbal Sánchez Fernández, y el grupo que se daba cita, casi a diario, en el despacho de Papito, en el bufete de su padre Rafael Augusto Sánchez, hablaban de que la única forma de salir de Trujillo era dándole muerte. (Continuaremos)

