Estamos conmemorando y celebrando el Centenario del Nacimiento de Don Juan, que se cumple mañana, día 30 de junio, y las actividades que se han venido realizando desde principios de año, tanto en nuestro país como en el exterior, son reconocimientos que el maestro se merece como ciudadano de la República y gran maestro político dominicano y de América, que con su conducta valiente, honesta, responsable y coherente, ha dejado un ejemplo que debe ser imitado no solamente por los que fuimos sus discípulos y compañeros, sino por toda mujer u hombre que en nuestro escenario se dedique a las actividades políticas en las cuales él se distinguió.
Su ausencia física no impide que lo sigamos reconociendo como el Presidente moral y eterno de la República Dominicana.
Ejemplo de dignidad, con sus conocimientos y su experiencia como actor importante de un dramático proceso político que vivieron los pueblos de esta región y de América, actuó en su vida como intelectual y ensayista con una hidalguía, tolerancia y honestidad, que una minoría de intelectuales pequeños burgueses cargados de envidia y mezquindad no reconocieron ni aceptaron nunca. Vivieron en permanente actitud de desafío, incoherentes, veletas del momento, con absoluta ausencia de nobleza y respeto al gran maestro y prócer dominicano.
El autor de esta columna los conoce a todos, mujeres y hombres, y no hemos podido olvidar hasta dónde llegaron los agravios hacia ese paradigma político e intelectual inigualable.
Por esas razones, nos negamos a participar en paneles, seminarios o encuentros, nacionales e internacionales, en los cuales están participando, como expresión de repugnante oportunismo, esa minoría repudiable que inventó, calumnió y difamó, espontáneamente, al hombre y la obra política que realizó con la presencia de su fructífera vida en el escenario nacional.
Ahora sí, porque el PLD que concibió, fundó y organizó Juan Bosch, está en el poder y se ha convertido en el personaje político imbatible al que el destino le augura una larga vida y autoridad en el futuro dominicano. Juan Bosch vive, su ejemplo nos dirige, la mayoría de los dirigentes y militantes del PLD creemos en él, comenzando por el presidente de la República, compañero Leonel Fernández Reyna, que lo pregona y afirma aquí y fuera de aquí, aunque sabemos y estamos convencidos que hay una minoría en las filas de nuestro partido y en posiciones de nuestro gobierno que no imita a nuestro presidente.
¡Juan Bosch Siempre! Convertido en ejemplo como maestro intelectual, político, militante, lleno de amor y respeto para nuestro pueblo y de valiente solidaridad, como lo demostró con todos los pueblos del mundo y particularmente con Cuba, Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, Vietnam, militando en el largo camino de su vida con la acción y la palabra. Llenas de fe en el porvenir placentero y justo de un mundo nuevo y en la igualdad de todos los seres humanos.

