La política de Estados Unidos hacia América Latina está marcada por la unidad de acción entre la ultraderecha, que auspicia acciones de fuerza y viola todos los acuerdos, y el grupo institucionalmente encabezado por el presidente Barack Obama, en el cual tienen cabida ultraderechistas disfrazados y progresistas de incierto proceder, quienes, en lugar de denunciar las tropelías de los halcones, se montan en la oleada que ellas levantan para realizar acciones que sólo en apariencia son legales.
No es casual que se hayan dado a conocer al mismo tiempo la firma del acuerdo mediante el cual son entregadas a Estados Unidos siete bases militares en Colombia, y el pacto dirigido a legalizar en Honduras la situación creada por el golpe de Estado de junio pasado.
Los negociadores subalternos de Hillary Clinton, cobijados en la imagen de Obama, pretenden hacer creer a los hondureños y al resto del mundo que las elecciones del 29 de noviembre retirarán el lodo. Mentirosos son, además de colonialistas maquillados.
No puedo desconocer el apoyo de Estados Unidos, especialmente del secretario Thomas Shannon, Craig Kelly y Dan Restrepo, al igual que Hugo Llorens, han sido pieza fundamental al lograr este consenso que se logró hasta hoy. Palabras de Manuel Zelaya que evidencian la debilidad que explotó la ultraderecha al dar el golpe de Estado y que utilizan hoy los colaboradores de Barack Obama para disfrazar de consenso la imposición imperialista.
Hugo Llorens, es un cubanoamericano que siendo embajador de Estados Unidos en Honduras sostuvo varias reuniones con los golpistas poco antes de ser consumado el golpe. Dan Restrepo es un asesor de Obama, especialista en sellar como legal lo ilegítimo, y Craig Kelly y Thomas Shannon son diplomáticos heredados de la Administración Bush y cuya presencia en el actual gobierno, igual que la de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, es reveladora del compromiso de Obama con la continuidad del proceso de afianzamiento de la hegemonía del poder estadounidense en el orden imperialista.
¿Es eso lo nuevo que envía Obama a América Latina? ¿Es política de buen vecino llenar de soldados y espías yanquis siete bases militares de Colombia y convertir ese país en el Israel de las Américas? La política de sometimiento continúa, y es ofensiva a la dignidad. En el coro de la ultraderecha, los pueblos sí logran identificar las voces… Aunque Obama no lo crea…
