El Gobierno y su tributo a la bandera
Estamos en febrero, ese extraño mes en el que se dan la mano la independencia y el carnaval, los próceres y los diablos cojuelos, y en el que el gobierno aprovecha las tantas efemérides para alardear de sus carencias.
Con motivo del 165 aniversario del diseño de la Bandera Nacional, al Altar de la Patria se asomaron presidente y miembros de su gabinete, arropados por cientos de estudiantes traídos desde todo el país a los que se animó a reivindicar la dominicanidad.
Y debieran tener cuidado gobierno y autoridades con sus imprudentes homenajes a la enseña nacional y demás símbolos patrios, porque esos estudiantes a quienes se estimula a leer a Duarte y que presumo demasiados ingenuos todavía como para saber interpretar la razón de ser de tanto afán, podrían llegar a identificarse con los valores patrios que se les predican y acabar creyendo que la nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás integrante de ninguna otra potencia.
Porque esas niñas y niños todavía no curtidos por el «pragmatismo» del ejercicio político, sometidos a las lecturas del ideario de Juan Pablo Duarte o de otros próceres dominicanos, podrían acabar pensando que «mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones».
Porque esos jóvenes en quienes se estimula los valores nacionales, a fuerza de cantar el himno y honrar a la bandera, podrían acabar sabiendo que «ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil».
Al fin y al cabo, ninguna bandera, ningún escudo nacional, representa con más hondura y certeza la dominicanidad que cada uno de esos nueve millones de dominicanos condenados por este y pasados gobiernos al hambre, a la yola, a la desesperanza. Y esas generaciones a quienes se encomienda el futuro de la patria, si las autoridades siguen insistiendo en que conozcan el pensamiento y la obra de sus forjadores, pueden acabar entendiendo que «vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor» y quién sabe si hasta afirmando que «nuestra patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla».

