Por las peculiaridades que caracteriza el mapa político de la región se tiene que inquirir en qué consiste el rol más dinámico que según el presidente Leonel Fernández le solicitó Estados Unidos ejercer en el continente. No se trata de mediar en las relaciones con Cuba, porque esa misión la ha desempeñado con éxito el brasileño Lula da Silva y hasta el propio Obama.
Pero tampoco para limar asperezas con Centroamérica, porque el Premio Nóbel de la Paz y presidente de Costa Rica, Oscar Arias, ha mostrado influencia en la región. El reciente encuentro con el vicepresidente Joseph Biden representa una prueba inequívoca del papel del gobernante tico en una zona a propósito muy compleja.
De no ser un gesto diplomático la mediación que quiere Estados Unidos de Fernández en la región se reduce a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Nicaragua y Honduras, que forman el bloque más contestatario de la izquierda latinoamericana. Con lo mucho que pesan los petrodólares en que se apoya la hegemonía de Chávez la tarea resulta cuesta arriba.
Washington, antes que tensiones o roces, está de paños y manteles con el bloque que integran Brasil, Argentina, Chile, Perú y Uruguay, en torno al cual giran gobiernos como los de Guatemala, Paraguay y el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes.
Con el descuento de esos factores el espacio que queda como campo de acción para el papel que quiere Estados Unidos se reduce a la vecina República. Puede que lo que Washington haya pedido, con diplomacia, sea más acercamiento con Haití. No se puede pasar por alto que antes de viajar a República Dominicana la canciller Hillary Clinton había hablado de cooperación con el presidente René Prèval.
Desde la llegada de Obama a la Casa Blanca, Washington ha mostrado interés en el proceso haitiano. Es insoslayable el cálido recibimiento que el Departamento de Estado brindó a Prèval, las visitas a Puerto Príncipe del secretario general de las Naciones Unidas y del ex presidente Bill Clinton y las actividades en Washington para recaudar fondos para ayudar a la nación a paliar sus necesidades.
No se sabe de conflictos, pero cabos sueltos sugieren que las relaciones de Prèval y Fernández no son las mejores. La suspensión, sin explicaciones, de un encuentro entre ambos en la frontera se erige como señal luminosa de las dificultades que estorban las relaciones entre los dos gobernantes.
El Gobierno haitiano, aunque cuida las formas, ha contribuido con la aviesa campaña contra las autoridades dominicanas por las infundadas vejaciones y discriminación de que serían víctimas los inmigrantes de la vecina nación. Pero esa actitud es sólo parte de la espinita que traban las relaciones.
Salvo las tensiones de Ecuador y Colombia y la disputa de Bolivia con Chile por una salida al mar la verdad es que no se conocen de otros conflictos que requieran la mediación que pidió Washington.
De no ser entonces con Haití ¿entre cuáles otras naciones de la región piensa EU que puede mediar Fernández para que haya acuerdos entre las partes? Conforme al mapa político Washington o alguien debería responder la inquietud.
l.casanova@elnacional.com.do

