POR: José Díaz
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30 años
El pasado lunes se cumplieron 30 años de nuestra graduación en la UASD, junto a casi cuatro centenas más de médicos y dos millares más de graduandos de otras carreras. Nuestra promoción celebró un encuentro del 25 al 27 de Octubre en un hotel del este. Casi 200 asistimos. Las edades promedios andan entre 54 y 60 años. La amplia amalgama de caracteres y personalidades, aún medio amorfos que éramos al termino de nuestra carrera donde creíamos posible conquistar el mundo se volvieron a encontrar, pero ahora con 30 años de por medio y vidas marcadas por éxitos, frustraciones, proyectos a medias, relaciones de parejas establecidas y vueltas a establecer, crisis existencialistas, dolamas y una que otra lesión o enfermedad propia de la edad, una o dos crisis de melancolía por año, con unas libras o libritas de más, muchos de los hombres con menos cabellos, cargados de hijos y algunos nietos (una buena parte nos acompañó), pero el espíritu general es el mismo: un grupo homogéneo apostando a ser gente buena y decente.
Gracias al esfuerzo tesonero de un comité integrado por Donaldo Collado reputado cardiólogo, Plinio Maceo un exitoso gastroenterólogo, Elizabeth Tezanos brillante pediatra, Bienvenido Peña, quizás el más importante cirujano toráxico del país, Bruno Calderon uno de los principales investigadores del caribe en medicina del trabajo y trastornos neumológicos, Elizabeth Gómez una maestra de la Epidemiología, Miriam Caraballo, Ramón Ravelo un avezado Psiquiatra y otros más, que orientados a través de la Red por Héctor Reyes y Julia del Valle desde Nueva York, Juanelo Medrano desde Boston, Miguel Emilio Sosa desde Napoli, Italia, Elsa Subero en Bolivia, Johnny Díaz Chávez por Barcelona, Benjamín Reyes y Carmen Oliva desde Moca, Diego Teruel en La Vega, Mirtha y Emigton desde Baní, Héctor Bidó en Higuey y otros tantos hicieron posible este encuentro que nos rejuvenece y nos invita a seguir la línea trazada de buscar la felicidad apoyándonos en el ejercicio sano de nuestra profesión de más, ya, de 30 años.
Siempre disfruto cuando me encuentro con uno de mis compañeros, imagínense lo que viví al compartir con 150 de ellos, fue una bendición del cielo, como lo será “cuando sea presidente”.

