Uno de los principales ejecutivos de Wall Street, que creó de la nada una de las firmas de inversiones más prestigiosas, es procesado por un fraude bursátil que la Comisión de Bolsa y Cambio de Estados Unidos ha calificado de proporciones épicas. Pero ¿cuántos inversionistas más habrían incurrido en la misma práctica que el legendario Bernard L. Madoff?
Esa no es sólo la gran pregunta, sino el gran reto que tienen las autoridades estadounidenses para establecer responsabilidades sobre el escándalo financiero que tiene patas arriba a todas, pero absolutamente a todas las economías. Lo de Madoff, de 70 años de edad, puede que sólo sea la punta del iceberg sobre el colapso financiero de Wall Street.
El financista habría confesado haber cometido un gigantesco fraude, que las autoridades definen de anonadante, que costará a los inversionistas de su empresa no menos de 50,000 millones de dólares. Madoff era un hombre de mucho prestigio en la bolsa de valores, que en 1960 fundó el consorcio Nasdaq con 5,000 dólares que ganó cuando trabajaba como salvavidas en Long Island.
Si hay voluntad, de seguro que las autoridades no tendrían que escarbar mucho para dar con otros inversionistas que han dilapidado miles de millones de dólares a través de fraudes gigantescos como el que habría cometido y por el que se procesa al ex presidente de Nasdaq.
El stablishment tiene una oportunidad de oro de restaurar la confianza en su sistema con sólo procesar a los banqueros corruptos que, movidos por su insaciable afán de riqueza, hundieron su economía, han puesto en vilo al planeta y, por demás, mancillaron la historia de la nación.
Sensatez
No había necesidad de que estudiantes tuvieran que iniciar una huelga de hambre ni que las autoridades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) tuvieran que esperar tanto tiempo para revisar el proceso de reinscripción para el próximo semestre académico.
Los incidentes han venido a confirmar la socorrida versión de que la UASD no puede vivir sin conflictos. Desde que afloraron los primeros inconvenientes técnicos el Consejo Universitario tenía que buscar una salida, sin exponerse a dramáticas presiones estudiantiles.
En lo que parece una victoria para la sensatez y una derrota para la imprevisión, las autoridades iniciarán desde el lunes próximo todo el proceso de reinscripción con la lógica administrativa y ciertas facilidades para que los estudiantes avancen al máximo en la culminación de sus carreras.
Pese a las lógicas reservas, complace, a fin de cuentas, que el impasse se haya superado.

