Para comprender la significación de la obra de Elsa Núñez hay que hacer mucho más que disfrutar de los paisajes y personajes intimistas que expone el Museo de Arte Moderno en su exposición retrospectiva, Elsa Núñez 1962-2012.
Núñez sin lugar a dudas es mucho más que una colección, afortunadamente, abierta al público para tener idea de su trayectoria de sus lances de trazos e imágenes que reproducen un mundo interior tierno y rico en la armonía cromática, en el vuelo silencioso de cada una de sus significancias.
La artista plástica, que esta semana estuvo rodeada en vivo del cariño y lealtad de quienes han comprendido el querer intencionado de su obra, nos deja ver por vez primera, tras el excelente y agotador trabajo de curación para esta, la más completa de sus muestras, la trayectoria completa de su andadura entre lienzos y pinceles.
Ella, como pocos talentos, ha sabido expresar mediante una combinación de corrientes que incluyen impresionismo y la figuración, los hitos que la marcan como inspiración. Llama la atención su facilidad para la exaltación en el color, como forma expresiva que da sentido, que define perfiles y que se transforma, en su danza armoniosa de tonos y giros, en obras de un lirismo visual que demanda respeto y admiración silentes.
Las 120 obras de esta mujer, símbolo de constancia, expresión de un trabajo que parece desgarrar la realidad misma, a tirones de color y de formas, que parece gritar desde lo íntimo, merecen ser mucho más disfrutadas que conocidas.
La muestra, que estará en las salas del Museo de Arte Moderno hasta el 13 de agosto, es un llamado a la estética procedente de un universo retomado desde una aguda y sensible calidad humana, no ya simplemente masculina o femenina.
Para comprender el complejo de formas y colores escapados de toda fantasía, en Elsa Núñez, debe bastar que su obra sea ahora conocida de conjunto, disfrutada en colectivo, recibida por una comunidad que, a veces, ignora por falta de motivación los grandes hitos de su plástica.
Esa muestra debe motivar visitas de escuelas y colegios, de familias, de grupos interesados en el fortalecimiento de la gran personalidad plástica de lo dominicano, visto a la luz de un prisma de validez global, trascendente por ser buen arte, no sólo por el hecho localista de ser nacional.
La muestra «Elsa Núñez: Retrospectiva 1962-2012», integrada por 120 obras pictóricas, es un desafío visual, un reto estético, una propuesta plástica a la que hay que dejarse seducir y en la que se puede constatar la evolución plástica de la renombrada artista, que posee uno de los lenguajes plásticos más lúcidos y celebrados en el país y en el exterior, conquistando premiaciones y éxitos expositivos, en museos, ferias de arte y bienales.
Esta muestra retrospectiva enaltece a la artista y ennoblece al Museo de Arte Moderno que, bajo la dirección de María Elena Ditrén, ha tenido cuatro años de trabajo sistemático, considerable y ejemplar.

