La exhibición el pasado jueves en la Cinemateca Dominicana del documental de Emilín Herasme Peña, un trabajo que comentamos ayer viernes ampliamente, nos ha provocado reflexiones, correcciones, precisiones y comentarios que es necesario hacer.
En primer término, se deslizó un error en la fecha del atentado al presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela. No fue el 28 de enero de 1958, sino de 1960, dislate que asumo.
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Es una pena que el documental haya sido hecho con recursos propios del productor sin encontrar quien le ofreciera patrocinio. Entiendo que hay instituciones con posibilidades de ofrecer respaldo a iniciativas como ésta: Archivo General de la Nación, Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Ministerio de Cultura, Lotería Nacional, Ministerio de Educación. El documental debe ser sometido a algunos arreglos de post-producción por algunas fallas propias de las condiciones autogestionarias en que se terminó, excelente coyuntura para acudir en apoyo de Emilín Herasme para re-trabajar los aspectos de forma y lograr un producto mejor terminado. No obstante, recomendamos a quienes tengan interés en un documental fundamental, que contacten la oficina de Herasme Peña y se lo compren: 809- 530-2038, con Sarah Herasme.
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Por razones de espacio, no pudimos detallar todos los aportes históricos que contiene el trabajo de Herasme Peña, el cual seguimos recomendando a todo el que pueda procurarlo.
En el documental, se incluye la versión de Leandro Guzmán en el sentido de que Trujillo, a quien le dice que hay que terminar con el asunto de las Mirabal, es a Pupo Román, entonces Secretario de las Fuerzas Armadas. No lo hizo ante Johnny Abbes porque este no se encontraba en el país y Trujillo no hablaba con subalternos. Esa orden transmitida por medio de Pupo Román es referencia utilizada por Angelita Trujillo al intentar involucrar a parientes de los Héroes del 30 de Mayo, en las instrucciones de extermino en contra de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.
Otro aporte que debían conocer las actuales generaciones, es el discurso en la voz del presidente Betancourt al día siguiente del atentado trujillista, en el cual, con voz pausada y segura, el mandatario anuncia que llevaría el caso a la Organización de Estados Americanos para que se sancione (como al efecto se logró) diplomática y económicamente la dictadura trujillista, apoyándose en el Convenio de Río de Janeiro que establece que una agresión en contra de un gobierno democrático perteneciente a la OEA sería considerada como ejecutada contra todos sus iguales.
Ese fue el principio del aislamiento internacional de la dictadura, incluyendo el retiro del apoyo norteamericano al dictador Trujillo Molina, quien se había ganado hasta entonces el apoyo de la Casa Blanca, rejugando con el anti-comunismo.
Sin embargo, desde el punto de vista de los testimonios, lo más importante son las declaraciones detalladas de Cayetano Rodríguez del Prado, uno de los fundadores del Movimiento Popular Dominicano, sobre el establecimiento público de ese partido en la Avenida José Trujillo Valdez, número doce.

