Opinión

Cultura en sábado

Cultura en sábado

Ayer tarde, la comunidad de Puerto Plata expresó en las calles su rechazo al nuevo monumento que pretende imponer el alcalde Walter Musa, tras destruir el homenaje material que construyeron los puertoplateños con su dinero, peso a peso, a los Héroes de Luperón de 1949.

A continuación nos permitimos reproducir parte del documento emitido ayer tarde por la Fundación Héroes de Luperón 1949 y  el Comité Pro Monumento Héroes y Mártires de de Luperón 49 Vigilantes y Defensores del Monumento Héroes y Mártires de Luperón 1949:

“El 10 de diciembre es el día en que la gente del mundo entero enaltece el respeto por los derechos del hombre. El día en que se resalta con empeño que toda persona debe ser respetada en su integridad física y moral. Los hombres y mujeres de todo el mundo han dedicado especialmente ese día para recordar esos principios de gente. Los hombres y mujeres de todo el mundo, menos el alcalde de Puerto Plata que escogió el 10 de diciembre 2010 para negarle a la gente de este pueblo su legítimo derecho de recordar y honrar en piedra simbólica a sus héroes. Dándole a la piedra forma de su mejor escogencia, tal como su arbitrio le aconsejara para mejor expresar sus sentimientos. El alcalde se esmeró ese día en mostrar su irrespeto a Puerto Plata y a la institucionalidad de este país, demoliendo alevosamente el monumento a los Héroes y Mártires de Luperón 1949 que había sido erigido con devoción por la ciudadanía agradecida.

El 10 de diciembre 2010 representará para siempre la felonía del alcalde. La felonía de un funcionario municipal a quien una parte de los votantes de este municipio han cedido su poder para que en nombre de ellos lo ejerza a favor de toda la ciudadanía. Pero el ha respondido haciendo su voluntad particular en contra de esa ciudadanía y en violación de la Constitución y de las Leyes de la República.

El 10 de diciembre 2010, como fecha de la demolición del Monumento a los Héroes y Martires de Luperón 1949, repercutirá como hito avizor por la desconfianza que se merecen los pretendidos conductores y guías de los pueblos que por torpeza, engreimiento o error, transgreden sus deberes y en lugar de defender y preservar los valores del pueblo, los degradan o los destruyen.

En nuestro caso preciso, tenemos que el monumento derribado significaba la expresión de los sentimientos de gratitud y veneración de una generación de dominicanos hacia ese grupo de valientes, dominicanos en su mayoría, tres hijos de Puerto Plata entre ellos, ciudadanos del mundo otros, para quienes la dignidad del pueblo dominicano estaba por encima de sus propias vidas.

Pero la dignidad de la gente le importa un bledo al Alcalde nuestro. La muestra es que estamos aquí, precisamente por sus descortesías: no respondió en ningún momento a nuestra solicitud de entrevista; tampoco a nuestra solicitud de que no derribara el monumento, y mas adelante, de que lo repusiera en su lugar de origen. Empecinado en su error, no se da cuenta del daño que se está haciendo, porque ese error lo ha marcado para siempre. Tampoco se da cuenta del daño que le hace a Puerto Plata que tiene que asumir la vergüenza por los hechos. “

El Nacional

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