Estados Unidos colaboró con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en la filtración de los “papeles de Panamá”, el último escándalo que ha puesto sobre el tapete la evasión fiscal y el blanqueo de capitales de políticos y empresarios. Pero ha resultado que Washington es víctima del mismo escándalo de opacidad a través de sociedad offshore que ha ayudado a descubrir en Panamá.
Y por tanto se ha planteado la creación de un plan para conocer la identidad de los propietarios reales de compañías fantasmas que operan en su propio territorio.
No le queda de otra para tener moral con que patrocinar investigaciones en el extranjero y perseguir a quienes se valen de firmas offshore para ocultar sus capitales.
Estados como Delaware y Wyoming se permiten no revelar los nombres de propietarios reales de compañías registradas. Si Estados Unidos quiere perseguir la opacidad en el exterior tiene que comenzar por transparentar su propio sistema. Para curarse en salud.

