Opinión

Danilo: “el humilde”

Danilo: “el humilde”

Nada que elogiarle. No es verdad que desistió de reelegirse, sino que se vio obligado a recular. Las adversidades fueron múltiples: graves evidencias de corrupción, potenciadas por denuncias de Marcha Verde (“en la lista falta gente, incluido el Presidente”), alta tasa de rechazo a su reelección, confrontación con facción-Leonel y obstrucciones en el Congreso, veto de EEUU (Pompeo), división empresarial frente a cruzada reeleccionista, objeciones eclesiales…
Reculó mintiendo, presentándose como víctima de descrédito y maltrato, haciéndose el sueco y desconociendo tres años de despliegue reeleccionista bajo su tutela (a cargo de sus más íntimos colaboradores): publicidad abrumante, actos oficiales plagados de propaganda reeleccionista, endiosamiento consentido, febril activismo continuista de altos funcionarios, intenso clientelismo partidista, uso de dinero y poder público para conquistar adhesiones, control de su partido y aliados desde el poder del Estado… corrupción, corrupción y más corrupción para imponerse.
Reculó agrediendo a la facción leonelista (de igual calaña), en clara señal de que volcará su espuria mayoría partidista y el poder corruptor del Estado para cerrarle el paso. Aceptó un revés para volver a la carga en procura de una candidatura morada cómoda para él y de una impunidad que requiere, además del control de la opción electoral peleideista, transacciones con una oposición comprometida con la protección casos parecidos. Personalmente al margen de la puja presidencial, tiene ahora más libertad para operar en ambas direcciones, a lo Balaguer.
De ahí su confesa ilusión de descender del Palacio Nacional “para salir a la calle a caminar como un ciudadano más y mirar a las personas a los ojos con la tranquilidad que dan el deber cumplido, la honestidad y la humildad”, pretendiendo que Punta Catalina, cuerpo del delito, y tantos otros delitos de Estado, sean olvidados.
Cual Gatita de María Ramos apela como garantía de impunidad a su “honestidad” y “humildad”, pese a presidir uno de los gobiernos más corrupto y corruptor de la historia republicana, cuyo anillo palaciego llegó a la ridiculez de llamarle, sin objeción de su parte, “Benefactor de la Patria”.
Quien así procede -si se observa su escurridizo discurso y se valora la evasión del tema constitucional- no es descartable, que entre otras mañas y nuevos blindajes, vuelva sobre una “reforma” que lo habilite, sino para el 2020 (ya quemado y vetado para esa ocasión), si para después.
…Y no olvidemos que corrupción e impunidad son sistemas, y erradicarlos exige mucho más que este revés relativo de Danilo, quien más allá del 20 seguirá controlando el sistema judicial.

El Nacional

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