El presidente Danilo Medina valoró el aprendizaje y la influencia de su papá, Juan Pablo Medina, en las políticas aplicadas en favor de los hombres y las mujeres del campo en los últimos siete años, en especial las visitas sorpresa.
Al despedir los restos de su padre ayer en el cementerio Cristo Redentor, el jefe de Estado dijo que “con él aprendí a conocer las necesidades del campo dominicano, caminando por los campos del país conocí al campesino dominicano, y hoy lo que son mis visitas sorpresa se deben a lo que aprendí con papá”.
“Sabía lo que necesitaban los campesinos para progresar. Sabía que los hombres del campo eran personas honestas, comprometidas, que lo único que querían eran oportunidades para producir. Lo aprendí con él. Con las visitas sorpresa estoy honrando lo que aprendí con papá”, expresó.
El mandatario agradeció las demostraciones de solidaridad brindadas a él y su familia, en estos difíciles momentos, por ciudadanos de todos los sectores de la vida nacional: líderes políticos de todos los partidos, funcionarios del Gobierno, civiles y militares, así como a los hombres y mujeres del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Expresó su agradecimiento a los representantes de las iglesias católica y evangélica que hicieron acto de presencia.
“Quiero, antes que nada, en el nombre de mi familia, de mis hermanas, de mis hermanos, de sus esposos y sus esposas, de mi esposa, de mis hijas, de los nietos y biznietos, agradecerles a todos su presencia en esta mañana y a todos los que han tenido un gesto de solidaridad con nosotros”.
Medina calificó a su papá como un guerrero. “Luchó decididamente contra la muerte pero al final no hay nadie que pueda vencer a la muerte”.
“No me imaginé que iba a vivir tantos años. 101 era una cantidad enorme, pero como dicen mis hermanas, no importan 100 ni 200. Nadie resiste la partida”.
Explicó que don Juan Pablo Medina luchó contra una enfermedad por muchos años. “Comenzó perdiendo la locomoción y luego la voz y se mantuvo vivo, luchando. Cada vez que los médicos nos decían que no iba a resistir, vencía y ahí se quedaba con nosotros, porque él era el tronco, el centro de esta familia”.
“Recuerdo cuando murió mi mamá. Siempre nos reuníamos todos en la casa de mi mamá y mi papá, y yo pensé: ‘bueno se murió mamá, probablemente la familia se va a desintegrar’. Y no, seguimos igual; tal vez con mayor intensidad alrededor de papá”.
El Presidente manifestó su agradecimiento al personal médico de Hospiten.

