Nuestro pueblo ha tenido en su seno hombres y mujeres que en cada coyuntura histórica han hecho aportes significativos para que se respeten los derechos humanos y las libertades públicas. Han sabido poner en juego hasta su propia vida con el objetivo de que lo mejor del pueblo disfrute de un ambiente en el cual los miembros de la sociedad se sientan real y efectivamente realizados.
La dinámica de la vida diaria, el trajinar político, la politiquería barata que predomina en el accionar político nacional, impiden, muchas veces, que el verdadero pueblo pueda valorar a hombres que dieron los mejores años de su vida luchando para que el nuestro fuera un mejor país.
A lo mejor muchos dominicanos y dominicanas no se han dado cuenta que, en los últimos días, nuestro pueblo ha perdido dos grandes hombres que, con su comportamiento dieron demostración de su firmeza cívica, su gran sensibilidad y vocación democrática.
Me refiero a Danilo Cruz y Juan Doucudray, quienes fallecieron hace poco tiempo. A Danilo Cruz le conocí al final de la década del cincuenta del siglo pasado.
Ambos formamos parte de la resistencia contra la tiranía de Trujillo. Fue detenido en las redadas lanzadas por Trujillo contra sus opositores en el año 1960.
Soportó con valentía los rigores a que fueron sometidos los enemigos de Trujillo en las cárceles y centros de torturas.
Danilo fue siempre un hombre solidario, catorcista de pura sepa y nunca se ligó con los politiqueros vagabundos del país.
Al amigo y compañero Juan Doucudray le conocí en el año 1962; me lo presentó Miguel Ángel Velazquez Mainari.
En ese mismo año entré a formar parte del Partido Socialista Popular, del cual Juan era uno de sus principales dirigentes y miembro del Comité Central.
Conjuntamente con Juan, su hermano Felicervio, Quírico Valdez, Niño Ramírez, José Espaillat, Tulio Arvelo, Justino José del Orbe y Pedro Mir, llegué a realizar a nivel nacional diferentes actividades en el movimiento obrero y sindical.
Llegará el día que el pueblo dominicano se dará cuenta quienes han sido sus amigos, quienes han actuado abrazados a limpias y democráticas convicciones en la vida pública sin procurar ninguna clase de beneficios personales.
Ahí, entonces, se dará cuenta, podrá apreciar la limpieza en la trayectoria política de Danilo Cruz Y Juan Doucudray.

