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David Ortiz: “Escriban que Papi apesta”

David Ortiz: “Escriban que Papi apesta”

VERSION R. COMARAZAMY
El Nacional
ANAHEIM. California (Boston Herald).- De espaldas a un círculo de reporteros, David Ortiz empacó sus pertenencias y terminó de vestirse antes de virarse para enfrentar las preguntas que seguramente venían.

“Yo lo siento muchachos, no me siento con ganas de hablar ahora”, dijo un obviamente entristecido Ortiz. “Simplemente pongan, ‘Papi apesta’”.

Ayer, por lo menos, era difícil discutir ese punto. En una campaña que ha estado llena de desencanto, Ortiz puede que haya tocado el fondo –emocionalmente y en el plato. En la derrota 5-4 en 12 episodios ante los Serafines de Los Angeles de Anaheim, Ortiz se fue de 7-0 y eso fue solamente la mitad de ello.

Los turnos fueron con frecuencia débiles, marcados con indecisión y una actitud incierta. El se ponchó tres veces –una vez cantado, dos abanicando. Elevó a la derecha en el tercero, a la izquierda en el octavo, dio un rodado a primera en el décimo, y lo más vergonzoso de todo, aguantó el swing para conectar un rodado unos cuantos pies delante del plato. Con las bases llenas. En la parte alta del 12.

En cada una de sus cinco apariciones finales al plato, Ortiz se hizo el último out. Por la tarde, dejó en base asombrosamente a 12 corredores; los Medias Rojas dejaron 17 como equipo. Ortiz tuvo corredores en base en cada uno de sus turnos al bate pero no solamente no remolcó ninguna carrera sino que solamente avanzó a un corredor.

De haber conectado aunque sea una bola fuerte en casi cada turno –el elevado a la zona de seguridad con corredores en la esquinas en el octavo fue lo más cerca que estuvo de pegarle bien a la bola- los Medias Rojas casi seguro que hubiesen ganado.

Su lenguaje corporal muestra que claramente ha perdido la confianza. Cuando caminó hacia el plato en el 12 con la oportunidad –otra vez- de ganar el juego, la caja de bateo pareció el último lugar donde quería estar.

“Un día áspero”, observó el dirigente Terry Francota. “Yo sé que él lo siente. Está presionado, tratando demasiado fuerte”.

Acertadamente, Ortiz recibirá la noche libre en Seattle cuando los Medias Rojas comiencen una serie de tres juegos contra los Marineros, pero eso sólo le dará al bateador designado y al equipo un respiro de 24 horas. Eventualmente, ambos deben bregar con lo que ha sucedido con el temible bateador que fue segundo en todo el béisbol en carreras empujadas desde 2003 hasta el final de la pasada campaña.

Es posible que Francota pudiera bajar a Ortiz en el orden de bateo, esperando que, removido de las presiones de su acostumbrado puesto número 3, él eventualmente pueda redescubrir su forma. Pero con su normal cuarto bate Kevin Youkilis en la lista de incapacitados con un oblicuo halado hasta que los Medias Rojas regresen a casa, el equipo está a soga corta.

Si Ortiz es temporalmente bajado a, digamos, un sexto puesto, la tercera parte de la alineación se convierte en un hoyo.

Mientras mucha de la atención se ha enfocado en la continua racha de Ortiz sin jonrones -130 turnos al bate y contando- los problemas van más lejos.

El Nacional

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