En abril del año pasado, la hoy secretaria de Estado Hillary Clinton expresó que, ante un eventual ataque de Irán contra Israel, Estados Unidos debe responder con un ataque nuclear contra Irán. Apuntó que, de llegar a la Casa Blanca, no vacilaría en tomar esa decisión si fuera necesario. Barack Obama, quien en ese momento era también precandidato por el Partido Demócrata, consideró incorrecto que su rival se expresara de ese modo, pero dejó claro que es indisoluble la alianza entre Estados Unidos e Israel. Discusión sobre la forma, pero entre aliados de Israel.
Era predecible, pues, que no hubiera grandes cambios en la política hacia el Medio Oriente. Y se hizo obvio que la política exterior de Estados Unidos tendría un estilo diferente pero respondería a los mismos objetivos.
La selección como jefe de gabinete de Rahm Emmanuel, reconocido sionista que sirvió como voluntario en el Ejército de Israel durante la Guerra del Golfo Pérsico, y el nombramiento como secretaria de Estado de la propia Hillary Clinton, más que señales, constituyen evidencias de que Obama valida la prepotencia imperialista.
En un artículo publicado el pasado jueves, Fidel Castro afirma, con razón, que Estados Unidos nunca se distanciará de Israel y que Obama retoma en ese punto la política seguida por su predecesor.
Apunta el Comandante de la Revolución Cubana que: Es el modo de compartir el genocidio contra los palestinos en que ha caído Obama.
A lo dicho por él, hay que agregar que continúa el mismo juego, un montaje de mal gusto que se presenta desde hace 6 décadas.
El 22 de enero, los diarios informan que Obama, exige a Israel abrir los pasos fronterizos para permitir la entrada de ayuda humanitaria a la región de Gaza. El 29 de enero, la noticia es que el enviado especial, George Mitchell, solicitó a Israel abrir los pasos fronterizos. El 30 de enero, se informa que las autoridades sionistas no sólo impiden el paso de ayuda humanitaria, sino que en la noche anterior realizaron otro bombardeo.
Como en momentos anteriores, el poder estadounidense exige de palabra humanizar un conflicto, pero, en los hechos, alienta los objetivos estratégicos de Israel. Es pura pose la posición de autonomía de un Estado creado como lunar en Oriente.
Obama y Clinton nombraron como enviado especial de Estados Unidos en el Medio Oriente al ex senador George Mitchell, quien se movió por la zona en los inicios de la presente década. Lo escogieron movidos por el objetivo de continuar en lo mismo.
En el citado artículo, Fidel Castro considera que es una manifestación del carácter abusivo del imperio el negarse a devolver a Cuba la parte de su territorio ocupada por la Base de Guantánamo. Y atribuye a Obama una cuota de culpa: Mantener una base militar en Cuba contra la voluntad de nuestro pueblo, viola los más elementales principios del derecho internacional. Es una facultad del Presidente de Estados Unidos acatar esa norma sin condición alguna. No respetarla, constituye un acto de soberbia y un abuso de su inmenso poder contra un pequeño país.
Escritas por Fidel, estas frases deben ser interpretadas más allá de su contenido literal. ¿Hay mejor definición de la prepotencia imperialista?
La secretaria de Estado justificó recientemente la incursión militar de Colombia en territorio ecuatoriano en marzo pasado, afirmando que el gobierno tiene derecho a combatir de cualquier modo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
La exhibición como trofeo del cadáver del comandante Raúl Reyes y el asesinato de otras 25 personas, igual que la incursión en territorio ecuatoriano, son actos de un aliado, que es el Estado gobernado por el ultraderechista Álvaro Uribe Vélez. Y, claro, los bombardeos sobre Gaza, que han matado a muchos civiles, incluyendo decenas de niños, son actos de un aliado instalado por USA en Palestina. ¡Ese concepto de defensa manejan Obama, Clinton, Mitchell y figuras similares!
El compromiso de fortalecer la hegemonía estadounidense, los impulsa a validar como recursos de defensa el genocidio, la masacre y la invasión… Es el retorcimiento que crea la prepotencia imperialista… Eso.

