Al momento de escribir estas líneas, dos acontecimientos de carácter ecuménico, acaparan la atención mundial: el campo de exterminio que ha establecido el gobierno del presidente Bashar Al Assad, principalmente en la ciudad de Homs en Siria, en una masacre que ha cobrado más de 100,000 vidas y ha puesto al desnudo la doble moral de Rusia y Estados Unidos. Y la gravedad del líder mundial y pacifista moderno, Nelson Mandela, símbolo de dignidad y decoro.
Los intereses geopolíticos han salido a flote y el gobierno de Rusia, en vez de condenar el genocidio, ha preferido conservar la base militar de Tartus. Y en cuanto a Estados Unidos, esperaron que se definiera la reelección del presidente Barack Obama, para intervenir en el conflicto, a sabiendas de que los muertos se cuentan por cantidades industriales desde marzo del 2011.
Estos actos de violencia, observados incluso por los niños a través de la televisión, ha llevado a la opinión pública mundial a desengavetar los nombres de grandes pacifistas mundiales. El nombre de Mahatma Gandhi siempre resalta como símbolo de pacifista moderno y abanderado de lograr los objetivos sin el uso de la violencia. Sus grandes jornadas de luchas en contra del imperio inglés para lograr la independencia de la India pacificamente son pruebas inequívocas de su visión.
Afortunadamente, la gran olvidada Bertha Kinsky, la Baronesa de Suttner, autora de la archiconocida novela »Die Waffen Nieder» »Abajo las armas» también ha sido recordada en estos momentos de violencia que vive el pueblo sirio.
Los movimientos pacifistas enarbolan orgullosamente los nombres de Martin Luther King, Malcolm Litlle Norton, mejor conocido como Malcolm X, como simbolos de defensores de los derechos civiles. Guardando claro está, la diferencia de éstos en sus métodos de lucha. Pero ya nadie en su sano juicio, puede negar los aportes de un simbolo viviente de la resistencia pacífica: la Birmana Aung Suu Kyi, quien estuvo encarcelada durante 15 años por su lucha tenaz contra la junta militar que dirigía su país. Con justicia recibió el premio nobel de la paz por sus luchas en favor de los derechos civiles en el 1991 y aunque la junta militar siempre le impidió recibirlo, al fin en el 2012, recibió su galardón.
¿ Y qué de David Thoreau, pensarían mis lectores. Pues la injusticia que se ha cometido con este pensador norteamericano, poeta, filósofo y pacifista, es que ha motivado este artículo. Leánlo bien y traten de no olvidar ese nombre jamás: Henry David Thoreau, autor de» La desobediencia Civil» es el verdadero conceptualizador del pacifismo.
Él influyó no salamente en Gandhi, sino en Leon Tolstoi.
Thoreau es la gran figura de la resistencia pacífica del siglo XiX, gran crítico de los Estados Unidos por su agresión al pueblo mexicano y autor de » Walden» donde dio cátedras de como vivir feliz con la naturaleza. Es por lo tanto Henry David Thoreau y no Mahama Ghandi el padre del pacifismo.

