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De la moral y demonios

De la moral y demonios

En los barrios de República Dominicana la exhibición de dinero o autos de lujos sin justificar la procedencia del dinero con el que se adquirieron los bienes es visto como algo normal entre personas que en años anteriores, no aceptaban regalos ni permitían que personas con recursos de procendencia dudosas se acercaran a su familia. Ahora todo se justifica en aras de mejorar las condiciones de vida o competir con el vecino.

La identidad de un individuo o sociedad está determinada por un conjunto de valores éticos y morales. En otras palabras, la Moral establece lo que se debe y lo que no se debe hacer. Lo que se permite y lo que se prohíbe.

De la misma manera, una cultura descubre su identidad y logra su más alto desarrollo cuando obtiene y respeta los valores que les sirven de soporte.

La mayoría de las personas posee valores sobre los que casi nunca  reflexiona,  debido a la influencia de los medios de comunicación, que hacen suponer que vivimos en una  sociedad donde los valores morales quedan relegados, para dar paso a la violencia, drogadicción, y el exhibicionismo. Amén de que la corrupción ha dejado de ser preocupación para los dominicanos.

Para entender un poco el tema, es necesario tener una idea clara sobre éstos conceptos. El término Ética, etimológicamente, deriva de la palabra griega ethos, significa «costumbre». Mientras el término Moral, etimológicamente, proviene de la palabra latina mores, que significa costumbres.

Desde que el hombre comenzó a organizarse como ente social y a vivir en comunidad, fue creando valores y normas de convivencias, recogidas por filósofos de tiempos tan lejanos como Platón, para quien los valores  «es lo que da la verdad a los objetos cognoscibles, la luz y belleza a las cosas, en una palabra es la fuente de todo ser en el hombre y fuera de él»

En tanto Aristóteles abordó en  más de una de sus  obras el tema de la moral y las concepciones del valor que tienen los bienes.

El investigador cubano José Ramón Fabelo, en su tesis para optar por un doctorado definió los valores como objetivos, que expresan las necesidades reales de una sociedad cualquiera.

Aunque las necesidades del hombre desempeñan un papel importante en el surgimiento de los valores, no implica que la actividad subjetiva haga que los valores sean también subjetivos, pues están determinados por la sociedad y no por un individuo aislado.

De tal forma los valores no existen fuera de las relaciones sociales, de la sociedad y el hombre. El valor es un concepto que por un lado expresa las necesidades cambiantes del hombre y por otro fija la significación positiva de los fenómenos naturales y sociales para la existencia y desarrollo de la sociedad.

Ya habíamos dicho que la moral tiene su origen en el término griego que significa costumbre, y por tanto se trata de un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o grupo social, y funciona como una guía para el comportamiento humano.

La moral es algo así como la suma de los conocimientos adquiridos sobre lo que consideramos como lo más alto y noble, y que las personas respetan en su conducta.

En sociedades como la nuestra, la creencia sobre la moralidad son generalizadas y codificadas en algunas culturas o grupos sociales determinados, por lo que la moral se convierte en el principal regulador del comportamiento de sus miembros.

La nueva moral

Según el poeta alemán Friedrich Hölderlin vivimos un «tiempo sin héroes» y según Tina Tumer, la cantante de rock estadounidense, dice que «no necesitamos más héroes».

En una sociedad de consumo, muy sensualista que sólo le interesa comidas sin grasas ni excitantes, ideología sin fuerza ni lágrimas, sólo se conformaría, entonces, con una ética sin convicciones ni dramatismo.

En esta sociedad tan calculador la ética se ha convertido en algo de usar y tirar, siendo el plástico, el verdadero signo de nuestro tiempo. Lo desechable lo que hay que votar.

Aristóteles sostenía que, como saber práctico, “la moral es un conocimiento que le interesa cómo obrar y dirigir la acción del hombre”.

 Y agregó: “la política fundamentalmente es la consideración de la vida en común de los hombres según las estructuras esenciales de esta vida”.

Contrario a todos estos planteamientos filosóficos sobre ética y moral, la realidad es que la sociedad dominicana pierda cada día los valores que le sirvieron de esencia a los jorjadores de la nacionalidad.

Hoy días las cosas que ayer eran “malas” son normales o “buenas”, al parecer la gente dejó de soñar.

Una de las conclusiones  a la que llegó  la socióloga Mirian Díaz Santana, en su libro “Crisis de valores en República Dominicana”, es que la tarea de rescatar a la nación del estado de descomposición en que se encuentra es larga y difícil, pero no hay forma de ignorarla o postergarla.

Y más adelante agrega: “Si no comenzamos de inmediato no habrá forma de que alguien está seguro. La única herencia válida que les podemos dajar a nuestros descendientes es el orgullo, el honor y la satisfacción de hecer mejor a la tierra en que nacimos”.

El dato

También en la clase media y alta se pierden valores, por eso hay muchos ricos en la cárcel.

En los barrios aplauden al que llega con dinero y hace regalos, y nadie cuestiona procedencia.

El Nacional

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